Aptitud putas limeñas

En aumentó su flota con cuatro vapores de toneladas y caballos de fuerza: Poco después se agregaba otro contingente: En la P.

En la línea del Estrecho hubo de prolongarse hasta el Callao. Luego vinieron naves de otras Compañías: La flota de estas grandes compañías, que se dividen el cabotaje constan de las siguientes unidades, hoy en La flota sudamericana consta del cuadro que sigue:. Salvó también nuestra crisis del tonelaje la existencia de cinco vapores nacionales pertenecientes a la Compañía Peruana, vapores pequeños pero de nueva construcción, algunos de los cuales fueron hasta Europa y Estados Unidos.

El trasbordo en Colón ha sido suprimido y va en camino de ser eliminado en su totalidad. Lo mismo puede decirse de la navegación por el Estrecho de Magallanes, también en vía de terminar por larga, peligrosa e innecesaria. Hoy es posible arribar a Nueva York a los doce días después de haber salido del Callao.

En esto hemos ganado a Chile, Argentina y el sur del Brasil. En , el señor Agustín Tello estableció la navegación de lanchas a vapor en la laguna de Junín con fines comerciales. Lo mismo acaba de hacer la América Vanadium Company en la laguna inmediata a la mina Minasragra.

El Marajo y el Monarca de toneladas cada uno, fueron dedicados a este servicio. Debiose a él el desarrollo comercial que por primera vez tomó lo que entonces se llamaba Mainas. La historia de estos vapores es interesante.

Sus servicios fueron valiosos; no así sus utilidades que nunca fueron manifiestas. Como ya hemos dicho, en fueron vendidos a vil precio. La bonanza de las gomas volvió a traer nuevamente al Amazonas peruano a la Compañía de Navegación Brasilera ; en esta vez sin ninguna subvención. Company , las que atienden las necesidades comerciales de la región peruana del Amazonas, despachando mensualmente dos vapores, uno desde Liverpool y otro desde Nueva York, ambos directamente hasta Iquitos.

La riqueza del caucho fomentó el establecimiento de numerosas flotillas de lanchas a vapor. Copiamos de los artículos de Raimondi, la admirable descripción que hizo de la manera de navegar los ríos de montaña de escaso volumen de agua, ríos en los cuales nunca pudo traficar una lancha a vapor. Relaciones escritas por abnegados padres franciscanos, nos dan idea de la manera como el salvaje y la inculta naturaleza se defienden del audaz explorador que pretende arrancar sus frutos a las vírgenes regiones de Oriente.

No lo tuvo el habitante de oriente en la primera centuria, y su falta fue una de las causas de nuestro atraso en la comunicación fluvial. La cita de Raimondi a que hemos aludido dice:. Las embarcaciones que se usan en la navegación de los ríos de la provincia litoral de Loreto, son de cuatro clases, y se conocen con los nombres de balsas, canoas, monterías y gariteas.

Las dimensiones de las canoas varían mucho, habiendo algunas que pasan de una vara de ancho y veinte de largo. Los salvajes no emplean otra clase de embarcación. Las monterías son botes formados de varias piezas, como los que se usan en el mar, pero pequeños y poco profundos. Este techado es conocido en el país con el nombre de pamacari.

Las cargas se colocan sobre un tabladillo en la parte media de la canoa y se abrigan de las lluvias por medio de una cubierta hecha de hojas de la misma planta entretejidas y a la que dan el nombre de armayari.

Trasladémonos por un momento con la imaginación a uno de esos puntos en donde el río se halla estrechado entre dos rocas y su cauce lleno de grandes peñas. En este lance todo es movimiento: La comunicación terrestre se ha hecho en su mayor parte por caminos de herradura. Los ferrocarriles comienzan en Toman gran desarrollo en los años de a , vuelven nuevamente a construirse en el período de a , no habiéndose hecho nada notable en los años posteriores.

La carretera hizo sus ensayos en en Ancachs, en en Junín y en el Cuzco. Desde hace tres años toma notable desarrollo. Promete mucho para el transporte de correspondencia, de carga valiosa y de pasajeros; pero el año de no encuentra nada efectivo en estos propósitos. Pertenece a Causas Económicas la historia de nuestros ferrocarriles. Nuestro primer libro tiene sucintamente algo sobre el particular y la relación de las vías que hay existentes.

También dijimos en ese libro algo de lo que ocurre en la apertura de carreteras. Menos suerte han tenido los de Pacasmayo a Cajamarca y Chimbote a Recuay.

Ambos, antes de llegar a la cordillera fueron destruidos en por terribles aluviones y sólo en se principió a reconstruir la parte ya hecha, estando todavía a menos de la mitad de su kilometraje. Virtualmente en todo el siglo trascurrido, no hemos tenido otro medio de locomoción que la mula. Principiaremos por la costa, para continuar con la descripción de un viaje hecho de Lima a la sierra, terminando con la pintura de lo que son los caminos en Oriente y la manera primitiva como por ellos se viaja.

Jorge Juan, Schudi, Raimondi y algunos otros naturalistas atravesaron por tierra nuestro litoral. No siéndonos posible repetir lo relatado por cada uno de ellos, nos limitaremos a extractar del libro de Raimondi los comentarios que hizo del viaje de Jorge Juan en Atravesando en balsas a la salida de Tumbes el río que baña esta población, siguió su camino por espacio de 2 leguas entre el bosque de algarrobos; tomando la playa llegó al lugar de Malpaso , situado como a 6 leguas de Tumbes. Continuando el camino muy cerca del mar para evitar la fatigosa marcha en la arena suelta que cubre todo aquel terreno, llegó a la quebrada de Mancora , que dista de Tumbes 24 leguas y por la cual corre en invierno un pequeño arroyo de agua dulce, donde beben las numerosas mulas; que viven en los espesos algarrobales situados en sus inmediaciones.

En verano quedan solamente unas pequeñas pozas, que sirven de bebederos a dichos animales, pero el agua se vuelve muy salobre, y sólo la necesidad los obliga a tomarla. El 21 salieron de la ciudad de Piura, marchando por terreno despoblado y cubierto por una espesa capa de arena, en dirección hacia el pueblo de Sechura, situado a poca distancia de la desembocadura del río de Piura en el Pacífico. Estos vehículos se hallaban dispuestos de modo que no tocasen el agua en el vado de los ríos, ni tuviesen embarazo en las subidas y bajadas por los caminos que ofrecen algunas desigualdades.

Otro hombre llamado el peón de la litera iba a bestia para dirigir la marcha y servir al viajero en lo que se le ofrecía. El 4 de diciembre dejaron Trujillo y pasando a vado el río de Moche, llegaron al pueblo del mismo nombre que dista unas 4 leguas. Esta violencia del agua es algo menor, que la que M.

La hacienda de Huacatambo se halla en la quebrada de Nepeña cuyo nombre no parece en la relación del viaje. De Huacatambo siguieron los ilustres viajeros a la población de Casma, que se componía entonces solamente de diez o doce casas, y pasando el riachuelo que baña la quebrada, fueron a descansar en la hacienda de Manchan. Desde el pueblo de Huarmey empieza un largo despoblado formado por extensos arenales interrumpidos por cerros; y como no se puede recorrerlo con cargas en un solo día, es preciso pasar la noche en el camino.

Así es que el día 13, habiendo salido de la población de Huarmey, fueron a descansar en un paraje llamado los Callejones , cuyo nombre trae su origen del camino, que pasa al través de varios cerros formando unos estrechos callejones. En aquella jornada atravesaron un cerro que ofrece un paso peligroso, principalmente para las literas, llamado Salto del Fraile , formado de peña viva cortada en barranco hacia el mar, donde basta un tropezón de las bestias para caer al precipicio.

El mismo día de su llegada a Chancay salieron por la tarde y pasando a vado el río de Pasamayo que estaba algo crecido, fueron a dormir al Tambo del mismo nombre, para poder subir en la madrugada la cuesta cubierta de arena de los cerros que limitan el valle de Chancay por el lado del Sur. En los pueblos pequeños había tambos o posadas, que se reducían a un cobertizo simple donde se encontraba tan sólo las paredes, de manera que los viajeros tenían que llevar hasta las ollas para cocinar.

La amplitud del relato hecho hace innecesario dar cabida en nuestro libro a la completa descripción del viaje hecho por Raimondi de Lima a Trujillo por tierra en Raimondi, que fue un sabio en todos los ramos del saber humano a que se dedicó, también lo fue en el difícil arte de viajar. Es por esto, que como investigador de la naturaleza peruana, sus apuntes sobre la comunicación son de extraordinario interés.

También lo son las observaciones que le sugirieron las dificultades halladas en los caminos. Desde mis primeros viajes vi la necesidad de tener bestias propias, para poder seguir mis estudios en los lugares poco frecuentados o enteramente desconocidos.

Herndon en su obra sobre el valle de Amazonas. Así, en la mayor parte de los casos, basta cuidar el caballo para que las bestias mulares de ambos sexos puedan comer enteramente sueltas, sin peligro de que se pierdan. En este caso, la mayor amenaza que se puede hacer a un indígena, es la de decirle que se le hace responsable de los resultados. Mientras se limite a visitar las partes de la montaña donde hay cultivo; de caña, coca, cacao, etc.

Un tren que sale hoy de Lima para Huancayo o para el Cerro, conduce en 16 horas que dura el viaje, tanta carga como hace 25 años, para ambos lugares se llevaba en mula en tres meses.

Desde la hacienda denominada Chosica, no muy distante de Chaclacallo, principió a desplegarse ante nuestros ojos una decoración de un aspecto de salvaje grandeza, si es posible expresarse así. Podríamos narrar muchos curiosos episodios acerca de los ladrones de este camino y sus robos; pero éste no es nuestro objeto: El caprichoso zigzag de esta ruta nos colocaba repetidas veces en situaciones en que, por indeferentes que fuéramos, no podíamos menos de detenernos y contemplarlas llenos de admiración, pues lo que nos rodeaba era imponente.

El lugar por donde penetramos había desaparecido por las vueltas que nos fue preciso hacer; el de nuestra salida nos era igualmente desconocido e invisible. Todo esto tiene un aspecto desolador, salvaje y triste, pero sublime e imponente. Un ruido solamente se oye: Uno que otro quisco de raquítica estructura extiende penosamente sus descarnados brazos por entre las grietas.

Las principales pascanas o alojamientos que existen en el trayecto comprendido entre Lima y la cordillera son: Desde la cordillera de Autaranga, que cuenta catorce mil pies de elevación sobre el nivel del mar, descendiendo hacia el Oriente, se principia a seguir a corta distancia el río Jauja.

Todo es original y miserable en estos lugares allende los Andes. Se ve con frecuencia en la puerta de los ranchos una larga vara con un manojo de pasto verde a su extremidad: Otras veces el palo tiene un canasto sin fondo a fuer de viejo: No pocas veces, en un mismo palo, se enseñorean estas tres heterogéneas insignias o emblemas muy fraternalmente reunidas. Los caminos, en estas largas llanuras, son una especie de surcos semejantes a los que formaría un poderoso arado, por cuyo centro marcha un animal; por manera que el jinete, a poco esfuerzo, puede tocar tierra con los pies y quedar convertido en un coloso de Rodas.

En la época de las aguas estas vías son sumamente incómodas y hasta peligrosas. Al llegar a Oroya lleva una masa de agua considerable, y aquí se pasa por un puente de cimbra de cuarenta metros de largo, mediante una contribución o derecho por animal. El peaje de este puente se remata anualmente y produce una cantidad de soles al municipio de Tarma. Es casi indispensable alojarse en Oroya, porque desde aquí hasta Jauja sólo resta una jornada, pero muy larga.

En la sala en donde nosotros pasamos parte de la noche, y que debe estar destinada a este objeto, vimos en sus murallas blanqueadas una multitud de nombres propios, pertenecientes a otros tantos viajeros, al pie de los cuales se leían algunas invocaciones al Todopoderoso: Al aproximarnos a Jauja vimos a ambos lados del camino, tanto en el valle como en las laderas, sobre todo en éstas, una serie no interrumpida de terrenos preparados para recibir la semilla del trigo o cebada, y como el terreno toma varios colores, el aspecto que presentaba era pintoresco.

Raimondi, que viajó por todos los caminos que van de la cordillera a la región oriental, condensó en un magnífico artículo sus impresiones de viaje. En la mayor parte de estos caminos se han construido, de trecho en trecho, algunos techados que se conocen en el país con el nombre de tambos, y adonde el viajero no halla otro recurso que un abrigo contra las fuertes lluvias durante la noche.

Los principales caminos que sirven de entrada a esta apartada provincia, son tres: El del norte es el principal que, como hemos dicho, conduce de Chachapoyas a Moyobamba. Algunos trechos de la subida no pueden ser peores, tal por ejemplo, la cuesta llamada de Doval, poco distante de Taulia. Para formarse una idea de esta cuesta, imagínese una escalera formada de muchos palos redondos y puestos trasversalmente a manera de gradas sobre una capa de barro ligoso.

Las bestias, subiendo sobre estos palos, que continuamente se hallan mojados, resbalan a cada paso y caen; feliz todavía el caminante si su mula no pone un casco entre los intervalos que dejan a veces los palos entre sí, porque en este caso peligra tanto el viajero como la bestia.

Este camino se dirige del Cuzco a la ciudad de Urubamba, la que dista seis leguas y se halla situada en la orilla del río llamado en este punto de Urubamba, porque baña la ciudad y que es el mismo que pasa por Santa Ana.

Una de estas sendas sale de Buldibuyo, en la provincia de Pataz, atraviesa la cadena que separa esta provincia de la litoral de Loreto y baja al pueblo del Valle, cerca del Huallaga. De Tayabamba, en la misma provincia de Pataz, salen otros dos senderos, de los que uno baja al pueblo de Tocache y otro al de Pizana: De Huacrachuco, en la provincia de Huamalíes, hay otra senda que también baja al Huallaga, pero es mucho mejor que las anteriores, porque casi se puede transitar a bestia.

De Chavín de Pariarca, en la misma provincia de Huamalies, sale un pequeño camino que atravesando la cadena de cerros que separa el Marañón del Huallaga, baja a las montañas de Monzón, cuyo río es navegable por pequeñas canoas y desemboca al Huallaga cerca de Tingo María.

Nuestras impresiones fueron consignadas en una serie de artículos. Este viaje se realizó 34 años después del que hizo Raimondi, y como se ve por nuestra descripción, la movilidad en en nada había cambiado ni mejorado. Notable es lo accidentado del terreno por el cual pasa el camino que une el mar con Chachapoyas, siendo tres los ramales de la cordillera que tienen que atravesarse.

El Marañón corre tranquilo y majestuoso por la ardiente quebrada que él mismo se ha formado, y como no tiene puente alguno que lo atraviese en todo el departamento de Amazonas, es menester recurrir a la navegación de él, la que se hace en balsas, a pocas cuadras del pueblo de este mismo nombre.

El naufragio generalmente tiene lugar en una onda, que por lo accidentado del hecho se forma enmedio del río. Allí pasó la noche, y al día siguiente, cuando su nombre se había inscrito en la lista de los muertos, apareció en el pueblo de Balsas, después de haber caminado muchas horas a pie.

Parece que este suceso ha decidido al Gobierno a pensar en la construcción de un puente, habiéndose hecho ya los estudios correspondientes, por el ingeniero Hohagen, en el punto llamado Jupén.

Los caminos en que se viaja son iguales a todos los que atraviesan la cordillera de los Andes en la América del Sur. Pero una vez que de la capital de Amazonas se camina hacia el Oriente, el panorama varía por completo. Ya no hay camino, propiamente dicho, se viaja a pie por un sendero que los indios arrieros seguían en época muy remota.

A esto se añade, que el terreno es suelto y cenagoso, habiendo sido necesario construir largas calzadas de palos redondos, para pasar estos pasos que se llaman atolladeros. Aquí les dan el nombre de saltos , porque de escalón a escalón, media una altura de cincuenta centímetros. Es tan malo dicho camino, que un hombre a pie puede llegar a Moyobamba en cuatro días, lo que a mula no se puede hacer en menos de ocho.

Puentes, hay algunos, pero faltan los principales; de manera que cuando carga el río, que atraviesa en el punto llamado Salas, es menester aguardar horas y a veces muchos días en una de las orillas, hasta que las aguas sean vadeables. En ambas orillas de dicho lugar no existe ni una choza, los viajeros quedan a la intemperie, muchas veces sin poder encender fuego para cocinar, por la torrencial lluvia que todo lo inunda. En tiempo de aguas el correo queda detenido generalmente ocho o quince días en una orilla, hasta que el postillón aprovecha una ligera vaciante y pasa con gran peligro de su vida el torrentoso río.

El espíritu se recrea ante ese mar de verdura, cuyos límites se pierden en lontananza y el patriotismo se enorgullece al palpar nuestras riquezas. Esta bajada dura tres horas y es menester hacerla a pie en todo su trayecto, pues toda ella es igual. Para llegar a ella es menester ir a Yurimaguas, el puerto donde se embarcan los viajeros que vienen del Pacífico. Varias son las malísimas vías para llegar a Yurimaguas. Ellas dicen que camino de herradura no existe: La mucha accidentación del terreno hace impracticable el camino por una sola de las bandas del río principal, siendo necesario a cada momento pasar a la otra para caminar por la ribera opuesta.

El Escalerayacu , otro río principal, es menos exigente, pues sólo pide que se cruce doce veces, y un tanto menos el Chuclloyacu , que se atraviesa en el camino ocho veces. Siendo el camino malo, sólo se caminan tres leguas y media por día, o sea catorce en cuatro días, que es la distancia que media entre Balzapuerto y Moyobamba.

En la costa este trayecto exigiría ocho horas de viaje y en la sierra doce. Balzapuerto , en otro tiempo capital de la provincia de Alto Amazonas, es hoy miserable ranchería poblada escasamente por semisalvajes. En él principia la navegación por canoa en el Cachiyacu y después en el Paranapura , para llegar al Huallaga a medio kilómetro del Yurimaguas.

De bajada se navega dos y medio días y de surcada ocho. Así avanza con paso firme en aquellos accidentados terrenos, recibiendo sobre su cuerpo torrenciales lluvias. Pero si quiere conservar la salud, debe cambiarse vestido inmediatamente que llegue al Tambo, poniéndose ropa seca y un poco doble.

Cuéntanme que con esa precaución nadie se enferma. Burros y mulas se pasan la gran vida por aquí. A semejanza de sus dueños, que por ser loretanos no pagan ninguna contribución fiscal, ni municipal, estos animales viven en gran holgura, porque para ellos no hay caminos.

El pobre indio los reemplaza y los supera; sube y baja con una desenvoltura admirable escaleras de piedra cuya gradiente es a veces hasta de sesenta por ciento, pasa ríos caudalosos y fangales horribles, en los que queda atollado hasta las rodillas. Todo esto con sesenta libras de peso en las espaldas. Así lleva su carga a la espalda, sostenida por una faja que afianza sobre la cabeza, y sin ponerse siquiera una jerga para aminorar la dureza del cajón o maleta que transporta.

Algunos van armados de escopetas y cazan por el camino loros y monos, que comen después de asarlos, ofreciendo al patrón la mejor parte del mono que es la mano. Ganan cinco pesos por viaje de seis días de los cuales se comen en el camino dos. El trazo de la vía es malísimo, las gradientes muy fuertes, no hay un sólo puente, siendo varios los torrentosos ríos por atravesar.

Los fangales son numerosos en tiempo de aguas y en ellos queda atollada la bestia, a veces hasta el pecho, por lo que muchos prefieren hacer el trayecto a pie.

El vapor que hace la carrera hasta Yurimaguas, sale el 15 de cada mes para Iquitos. Para ir de Tarapoto a Yurimaguas puede escogerse uno de los tres caminos que existen: Cualesquiera puede tomarse por hoy, menos el de Chasuta, en donde hace dos meses que sus pobladores asesinaron al subprefecto Bello y sus cuatro soldados.

Estos semisalvajes siguen insubordinados y no hay hombre de cara blanca que se atreva a penetrar donde ellos. Ella puede andarse a bestia en cuatro horas, siendo el camino malo y lleno de fangales como todos los de Loreto. Shapaja es un fundo agrícola y a la vez uno de los puertos de la provincia de San Martín.

En el punto en que se unen los dos ríos, el Huallaga tiene quinientos metros de anchura y profundidad de algunas brazas. Su aspecto es majestuoso e imponente para todos aquellos que, viniendo del Pacífico, no han visto en movimiento descendente un caudal mayor de aguas. Aquí terminan los caminos de tierra y principian las peripecias de la navegación fluvial en un río que hasta el Pongo de Aguirre se ha declarado innavegable.

Es la balsa un armazón de veinte palos, amarrados unos a continuación de otros con bejucos, los cuales con la carga, quedan casi sumergidos en el agua. Por esta causa para colocar los fletes y llevar a los pasajeros, es menester armar sobre estos palos una segunda armazón de ramas y cañas, armazón que se llama barbacoa , y queda situada a sesenta centímetros sobre la primera. Sobre esta débil embarcación se atreve el viajero a descender por las correntosas y desordenadas aguas del Huallaga.

La salida de Shapaja es desagradable: El dueño del fundo recomienda a los bogas, una y diez veces mucho cuidado. Estos para tener valor se embriagan miserablemente. Sin embargo, la vista del importante Estero les disipa en algo los efectos alcohólicos; entonces se amarran fuertemente a la balsa y principian a luchar, remo en mano, contra ese oleaje que sólo es comparable con el aspecto del mar en sus fuertes bravezas. Son enormes piedras subfluviales las que quitan al Huallaga su natural velocidad, ocasionando esas corrientes en todo sentido que se manifiestan en forma de enormes olas.

Tres son estos malos pasos y se llaman Estero, Chumia y Yurayacu. Todos igualmente malos, y sólo la forma especial de la embarcación y su imposibilidad de hundirse, disminuye los naufragios.

La balsa rechina, se deja tapar completamente por las aguas, da vueltas ya en un sentido, ya en otro, pero al fin sale de ese pequeña Mollendo, aunque muchas veces con un boga menos o parte de la carga perdida.

A las cuatro horas de haber salido de Shapaja se pasa por delante del pueblo de Chasuta , hoy completamente abandonado por sus semisalvajes pobladores, los que se han internado en los bosques después que asesinaron al subprefecto Bello y a sus cuatro soldados. La navegación en el Huallaga sigue torrentosa, y llena de cuidados por parte de los bogas, hasta la salida del pongo de Aguirre. El panorama cambia por completo: La navegación que hasta el pongo sólo se hace de día, después de su paso no se interrumpe en la noche.

Qué sensación tan extraña, tan nueva, tan indescriptible la que se experimenta cuando se viaja por primera vez en los ríos de nuestro Oriente, especialmente cuando se viaja de noche y cuando la luna alumbra magníficamente las tranquilas aguas de sus cauces. De mí puedo decir que nunca olvidaré la impresión que guardo de la nocturna navegación en el Huallaga. Su construcción es original: Su timón es triple y rapidísimo en sus evoluciones.

El calor y los zancudos hacen imposible la vida en los camarotes. Los pasajeros prefieren dormir al aire libre en hamacas o en catres de campaña, unos y otros cubiertos con mosquiteros. La mayoría estaba formada por mujeres, las que, desde hace tiempo abandonan los pueblos del valle de Moyobamba, donde nacieron, para buscar mejor vida en Iquitos.

Salimos de Yurimaguas a las ocho de la mañana, habiéndose hecho durante el primer día de navegación algunas paradas en los embarcaderos de las haciendas de caña con el objeto de embarcar cañaza aguardiente de 18 grados.

La navegación no fue interrumpida durante la noche. Al siguiente día a las ocho de la mañana cruzamos la boca del caudaloso Huallaga, cuyas aguas muy tranquilamente se entregan al Bajo Marañón. A partir de esta unión, el viaje se hace sobre una dilatada superficie de agua. Por lo regular usan muy poca ropa y tienen la cara pintada con colores indelebles.

La mujer envuelve medio cuerpo en una especie de mantilla sujeta a la cintura, la que se llama pampalina , y lleva sobre su busto un saquito que apenas le cubre el seno. Su mirada revela falta de atención. Por lo regular, los dueños y administradores de estas haciendas son hombres ricos, rudos, valientes, y trabajadores.

La extensión de sus terrenos no tiene límites, como que por lo regular viven sin vecinos. Su gente es propia y ella nunca les abandona. Todo les es propicio para el enriquecimiento. El principal de estos fundos agrícolas en el Marañón es Parinari. Al tercer día pasamos por delante de la boca del Ucayali, la que vimos a distancia. A la caída del sol de este día, divisamos a Iquitos cuya situación es cercana al afluente Nanay.

La ciudad, que apenas a seis millas de distancia se divisa como un punto en el horizonte, principia a destacarse en forma grata a la vista a medida que el vapor acorta la distancia.

Visto desde el río, Iquitos, tiene el aspecto de una gran población. Como no hay muelle, tendió un tablón entre la borda y tierra y de esta manera quedó en comunicación con la ciudad. Toda nave que llega a Iquitos es recibida con las mismas formalidades que se acostumbran en los puertos peruanos del Pacífico.

Revisó los papeles en menos de cinco minutos y tan pronto como declaró la comunicación del vapor, el barco fue invadido por una avalancha de gente, entre la que reconocí a muchos limeños que hacía años no veía.

Fueron nuestros antepasados protagonistas del magno suceso que nos dio patria, fueron los autores de las orientaciones que dieron existencia a nuestra vida nacional, y es a ellos en gran parte a quien debemos lo que somos. A pesar de sus escasas virtudes nos dieron vida independiente y cumplieron una tarea de valentía física y de sacrificio moral que nosotros no hemos sabido imitar.

Nos faltó civismo y perseverancia y por esto nuestra labor resulta deslucida e incompleta. Dos hombres de notable facultad intelectual estudiaron nuestro estado social y político en los tiempos coloniales. Uno de ellos, Tadeo Haenke, tiene la ventaja de haber florecido en los comienzos del siglo XIX y de haber descrito cuanto sus ojos vieron y cuanto su criterio supo juzgar, como vulgarmente se dice: Su trabajo, por este motivo es de mérito extraordinario.

Por esto, su trabajo es analítico, de reconstrucción. Existiendo estos dos trabajos, sería majadería nuestra pretender escribir sobre asuntos que ellos trataron magistralmente. Por esto, en su integridad copiamos cuanto dijeron sobre el particular. Siendo nuestro anhelo ser amenos en el relato y observar método en nuestro trabajo, dividiremos este capítulo en secciones; en cada una de las cuales intercalaremos separadamente las opiniones de los autores citados.

Antes de entrar en materia debemos hacer otra indicación, siendo ésta la concerniente al programa que intentamos seguir. Prado y Haenke hablan del blanco español y criollo , del negro y del indio. Los primeros, dueños de la riqueza y del gobierno, y los segundos sometidos a la esclavitud y en extrema pobreza.

A nuestro juicio, esta división conduce a error. Un crítico un tanto mordaz cuyo nombre silenciamos, dijo que había tanta similitud por el aspecto, color e indumentaria entre algunos representantes a congreso y los primeros mayordomos de casa grande, que sin conocerlos nunca podía diferenciarlos. En Chile nos llaman los cholos.

El nombre no es original. El adjetivo cholo es genuinamente peruano y fue inventado por los españoles para calificar a los mestizos de blanco e indio. Tiene origen esta subraza en la unión moral y material de individuos que convivieron en el territorio durante cuatro siglos. Al presente quedan miles de familias de pura raza blanca y centenares de comunidades de genuina descendencia india, pero no habiendo nada que impida el cruzamiento, ni siquiera el prejuicio social de los años anteriores, los componentes actuales tienden a fundirse en un solo crisol.

Socialmente concurren a ella las personas de esclarecido origen, las que brillan por su fortuna, las que sin tener ninguna de estas condiciones se han hecho acreedoras a la estimación de las personas que figuran en primera línea.

Valen por sus negocios, se han impuesto por el éxito, y aunque por su origen, maneras y su misma industria no pueden codearse con las gentes de primera categoría social, sin embargo ocupan situación espectable y a ellos hay que acudir en toda iniciativa financiera. Hay gentes en esos grupos que sólo valen por su saber, su energía, su admirable disposición para el comando humano. Hay entre ellas, quienes aunque de humilde origen y con poca cultura y sin fortuna, hacen papel en el mundo político, no obstante que voluntaria o forzosamente se hallan fuera del selecto mundo social.

Veamos ahora las causas que han originado la modalidad de esta población superior. Los trabajos de Haenke nos dan los siguientes apuntes. Son fastuosos, aman los trenes y los vestidos ricos, y aunque en Lima se anda mucho de capa, la llevan de grana toda especie de personas blancas.

Las capas son bordadas, las casacas de paños finos, y así todo lo que se ponen. Son ambiciosos por los empleos, y tratan de adquirirlos por cuantos medios creen oportunos. Aman las riquezas para sus faustos; y por eso muchas casas ilustres, despreciando las perjudiciales preocupaciones que hay en la Península, ejercen abiertamente el comercio. Sujetos principales se emplean en la mercadería por menor, con tienda abierta; y se admiten en el trato y concurrencias de las principales sociedades a los maestres de las embarcaciones y a otros, que, no deben desmerecer, no se les eleva a tanto en otros países.

En la Corte de Lima, al modo que en las de Europa, predomina el mismo genio de adulación y de intriga. Aquella se ejerce con frecuencia en muchas y pomposas ceremonias y arengas que se dirigen a los Virreyes. Por otra parte, una brillante soberbia los aparta de la concurrencia al Palacio de los Virreyes, se niegan a su obsequio hasta aquel punto que no haga reparable si este los distingue o no tiene cierto agasajo y popularidad que los encanta sobre manera. Son dados a los placeres, al juego y a una vida regalada y ociosa.

Idólatras de las mujeres, casi siempre estiman poco la suya propia. Se ve hombres graves entregados al juego y otras disoluciones. Es indecible lo que ganaría Lima con la sola providencia de recoger a tanto ocioso y vago como se encuentra a cada paso, aplicando muchos de ellos a grumetes de los navíos en las ocasiones de levas. Nótase el genio de la intriga, al que contribuye mucho su espíritu inquieto y su gran viveza, en las ocasiones que vaca cualquier empleo que proporcione mando u honor.

Sin embargo de tales defectos, veo que sus buenas cualidades aventajan en mucho a las malas. Son dulces en su trato, tienen afabilidad y buena explicación, especialmente en materias amorosas en donde despliegan todos sus chistes y gracias, distinguiéndose en esto con particularidad las mujeres.

Se oye a las muchachas discursos, razones y proposiciones que manifiestan lo mucho que se les adelanta el uso de la razón. Una limeña de diez años exige, en la conversación de un hombre bien criado, el mismo respeto y atención que una de quince en Europa. No tienen para con los hombres todo aquel amor y tesón con que éstos las aman, hasta parecer que las idolatran. Pero en las damas americanas no sucede así: Acostumbran los caballeros visitarse desde muy temprano, y ocupan la mañana en tratar sus negocios.

Andan de capa y gorro los ancianos, y los mozos llevan también su capa con una redecilla blanca, y el vestido de género rico o muy buen paño.

Preséntanse igualmente las mujeres con una ostentación que no se conoce en Europa; y sea por imitación, sea por el mal ejemplo o por natural deseo de brillar o sobresalir, manifiesta la limeña sobre este punto un prurito particular.

Las tapadas , que ya no subsisten en España y con cuyo disfraz tenían las mujeres un velo para sus intrigas amorosas, como lo atestiguan nuestros cómicos, y con el que bajo de oscura nube del manto conciliaban, sin pérdida de su buena fama, los placeres de la libertad con la opinión de un aparente recato, se hallan todavía en la América meridional. Adquiere, con este ahuecado vestido, la figura femenina un volumen tal, que no da pie para inferir su arte y venir en conocimiento de la tapada, a menos que la voz, la figura de los brazos u otras semejantes señales den indicios de la persona.

Pero al paso que con tan cuidadoso esmero procuran taparse aquellas damas desde la cintura arriba, tienen otro no menor por descubrir los bajos, desde la liga hasta la planta del pie. Cuando van de guardapiés, traje que usan las personas blancas de noche, llevan sombreros blancos jerezanos con un cintillo, sus mantillas y rebozos.

La ocupación ordinaria de las mujeres es, por la mañana, los templos, y luego sus visitas. Se tiene por indecoroso presentarse a pie en el paseo, y muchas personas se ven obligadas a mantener calesa por no apartarse de los principios de la opinión.

Concurren allí a divertirse, a almorzar y merendar. Mucha gente va a caballo, y en este variado cuadro se ve pintado con colores bien vivos el tipo del americano. Al son de una guitarrilla y de unas coplas mal cantadas, bailan, retozan y parecen como desterradas de su espíritu las taciturnas ideas del meditabundo europeo. En Lima, a modo que en las ciudades de España, hay su plaza destinada para corrida de toros en los tiempos determinados.

Mantiénese en el teatro buen orden y aseo, a pesar de que no dejan de fumar los espectadores durante la representación; las decoraciones son medianas, y los actores bastante regulares. Antes del año no se conocían en Lima los cafés.

En el día hay varios, y son muy concurridos por la mañana temprano, y a la hora de la siesta. Encuéntrase en ellos toda clase de bebidas y helados, y cada uno tiene su mesa de trucos o de billar. Asiste a estas funciones un juez. Es de figura circular, por asientos y gradas para los espectadores; en el piso principal hay también varios cuartos y galerías que se ocupan igualmente por los asistentes. Corre este coliseo por el Gobierno, a cargo de un asentista que, en el día, paga siete mil pesos anuales.

Sírvense a la europea, a distinción de asistir los criados bien vestidos y calzados al uso del día, y de presentar primero una especie de toalla larga que sirve al mismo tiempo a varias personas.

En los saraos se bailan minués y bailes de escuela española, y otros que derivan su origen de los negros. Las personas de distinción aprenden la escuela francesa, y bailan tolerablemente, a pesar de que los maestros no tienen la mayor destreza.

Muchas damas hay que sobresalen en el baile español. Componíase la procesión de las comunidades de San Juan de Dios, la de los Mercenarios, la de Agustinos y la de los Franciscanos.

Seguían después el Arzobispo y el Cabildo, y llevaba el palio la guardia de alabarderos del Virrey. Hacían otros de reyes y de reinas, yendo debajo de un quitasol con su compañía de criados, y con una gravedad y mesura que excitaban la risa. No les falta gracia para bufones a estas pobres gentes, que se olvidan así de su esclavitud y presentan varias de las costumbres de su patria.

Éste se parece al zumbido del agua cuando cae de un pozo y retumba. Procede esta casta del permiso concedido para introducir negros, con el fin de reparar la falta de población y auxiliar al mismo tiempo al indio en sus necesarias tareas de las minas. Los caracteres naturales de estos negros son: Todas las cofradías obedecen a dos caporales mayores elegidos por ellos, y cuya dignidad conservan hasta la muerte.

Todas estas determinaciones se asientan en el libro insinuado. Fomentan aquellas naciones el culto de Nuestra Señora del Rosario. Preside en cada una el Caporal de aquella nación. Comienzan sus juntas como a las dos de la tarde, y emplean la primera hora en arreglar las contribuciones de sus funciones, en presentar y decidir las quejas entre capataces, dar cuenta de la inversión de los fondos y proponer el destino de lo que ha sobrado.

Lo que ofrecen de interesantes estas sesiones para un observador filósofo, dice el citado Mercurio , es la imponderable formalidad con que los jefes y los subalternos asisten, opinan, escuchan y obedecen.

No es menos admirable el fervor con que disponen y confían la preferencia en los asientos de estas juntas, en lo cual se sujetan a un riguroso método de antigüedad. No pueden tolerar la menor injusticia sobre este punto y, aunque envilecidos con la esclavitud, adquieren en estos momentos a la vista de sus compañeros una elevación de sentimientos que transforma, si puede decirse así, su condición y naturaleza.

Tan poderoso es el sentimiento de la opinión. Acabada la hora de la consulta, pasan estos negros, con admirable rapidez, de un extremo de severidad a otro de gritería y bulla. Por lo general baila uno solo, y el mayor aguante constituye su habilidad.

Otras veces bailan dos o cuatro personas, cantando al mismo tiempo y haciendo contorsiones ridículas y opuestas a la decencia, pero que no tienen la menor influencia entre estas gentes cuyas impresiones cesan con la diversión.

Cada concurrente da medio real para los gastos del entierro y para comprar la bebida que se reparte, que generalmente es el guarapo. Al fin bebiendo, cantando y bailando, acaban la función con llanto. Para esto llevan a la viuda, el día que llaman de quitaluto , en silla de mano, desde su posada hasta la cofradía. Entra llorando, y si no sabe sostener el papel se expone a que la castiguen con azotes por el criminal defecto de ser ingrata.

Concluidas estas ceremonias se verifican los preliminares civiles del casamiento, y todos se esfuerzan en obsequiar a los recién casados con licores y comestibles de todas clases. Pero no se necesita ninguno de estos requisitos cuando vuelve a contraer esponsales un viudo, porque entre estas naciones, como entre todas las tribus salvajes, es mengua mostrar dolor por la muerte de una mujer.

Otras llevan encima del traje una camisa hendida, a modo de sobrepelliz, con los brazos remangados. En general, estas esclavas, y la gente de servidumbre procuran adornarse y tener un lujo que no poco perjudica a las costumbres y a los intereses de sus amos, y engreídas por la excesiva confianza que acostumbran depositar en ellas sus amas, aspiran a igualarlas hasta en el lenguaje y los placeres, y en cierto modo dan el tono a las modas.

Concluiremos de una vez con las noticias relativas a los negros y negras, dando una idea del régimen que se observa en las haciendas. El alimento ordinario es harina de maíz y fréjoles que ellos condimentan, y de que hacen un guiso particular a que llaman zango. Suelen también distribuirles charqui. Los domingos se les da tabaco o un real para que lo compren, y los días de labor trabajan desde las siete hasta las doce de la mañana, y por la tarde desde las dos hasta las cinco; por manera que emplean, ordinariamente, en sus labores nueve horas del día.

Consiste su vestuario en calzón y capotillo de cordellate o bayeta de la tierra, siendo de lo mismo el de las mujeres. Renuévase éste a proporción de la necesidad o del humor de los amos, y así en unas haciendas van decentes y cubiertos, y en otras van medio desnudos. La mayor parte de estos negros son esclavos. Volviendo, pues, a coger el hilo de nuestra narración, finalizaremos estas noticias sobre los usos y costumbres de los habitantes de Lima dando una sucinta descripción del modo como reciben a sus Virreyes, y de los magníficos aprestos con que hermosean aquella majestuosa función, digna de un pueblo generoso y leal que lleva hasta el entusiasmo la veneración que profesa al soberano.

Pero como la escasez de aquella obra privaría a muchos curiosos de enterarse del pormenor de muchas funciones, poco conocidas en Europa por razón de las circunstancias locales, hemos creído oportuno insertar aquí su descripción, con muy cortas variaciones a las que pone dicho señor Ulloa en el tomo tercero, pagina 59, de su citado viaje. Por la noche se representa una comedia, y tienen libertad todas las señoras para entrar de tapadas a ver la cara del nuevo Virrey.

El día siguiente, segundo de su llegada, sale en un magnífico coche que le tiene prevenido la ciudad, y llega hasta la capilla de la Legua, así llamada por estar en la mitad de la distancia desde el Callao o Lima. Allí se halla con el Virrey que acaba, y saliendo ambos de sus coches, hace éste la ceremonia de entregarle un bastón en señal de que le pasa el mando del reino.

Concluido esto, y después de los cumplimientos regulares, se separan y sigue cada uno su camino. Dan principio las compañías de milicias, y después los Colegios, la Universidad, cuyos doctores van en el traje correspondiente, el Tribunal de cuentas, la Audiencia, a caballo con gualdrapas, y el Cabildo secular, con ropones de terciopelo carmesí forrados con brocados del mismo color, y gorras, traje que sólo usan en esta función. Los individuos del Ayuntamiento, que van a pie, llevan las varas de un palio, bajo el cual entra el Virrey: El Cabildo ha representado cuanto ha creído conveniente para eximirse de esta costumbre; pero por real cédula de 7 de Mayo de se permite aquella prerrogativa, para imprimir en el pueblo, por estas exteriores ceremoniales, la justa veneración que se debe a la Real Persona representada por el Virrey.

Y concluida esta función vuelve a montar a caballo. Y se encamina a Palacio, desde el cual es conducido por la Audiencia al Gabinete, donde se le sirve un magnífico refresco, que también es general a toda la nobleza que se halla en los salones.

La iglesia se adorna para este acto con la mayor suntuosidad y grandeza que es posible. El Arzobispo oficia de pontifical la misa de gracias, y uno de los mejores oradores de aquel coro predica. De allí se vuelve a Palacio, donde le cortejan la nobleza, y lucen con emulación las galas y riquezas. En la noche de este día, y en la de los dos siguientes, se repite el refresco, con la mayor abundancia y delicadeza que es imaginable, y los dulces y helados siendo exquisitos, se sirven a los señores y caballeros con grande magnificencia, en primorosa vajilla de plata.

En ellos hay permiso para que concurran al palacio, a sus salones, galerías, y jardines, todas las señoras tapadas de la ciudad. A todo este obsequio y cortejo sigue el de la diversión de corridas de toros, que duran cinco días. Pasaremos a dar una idea de las ciencias, empezando por manifestar los Colegios y Seminarios en que se cultivan aquéllas. Ilustran sus claustros doctores: Fundose el primero por el santo arzobispo de aquel nombre cuando regía la silla del arzobispado de Lima, por cuya razón corre a cargo de sus sucesores.

Tiene veinticuatro becas, y se enseñan en él la Filosofía, el Derecho civil y la Teología. Creose este colegio el año de de la reunión del de San Martín, que estaba a cargo de los Jesuitas, y del mayor de San Felipe que se fundó el año de para los descendientes de los conquistadores.

Esta especie de contradicción, cuando por otra parte ensalzamos las ventajosas condiciones que tienen los naturales y su particular facilidad para las ciencias, las artes y a cuanto se aplican, tiene origen en la constitución del país y en otras varias circunstancias morales y políticas.

Este amor a las ciencias era efecto de los conatos que pusieron en adornar a aquel país los primeros conquistadores y sus inmediatos sucesores. Todo hombre sensato confiesa, en Lima, que en vano oponen los niños su ingenio natural a los vicios de la educación. Derramados otros por los conventos y casas particulares, no siguen en sus estudios un sistema fijo ni uniforme, y faltos de ser vigilados por personas instruidas aprenden muy poco o nada. Así lo dejan inferir, en cuanto a la poesía, en las infinitas composiciones que llevan a cada paso en cualquier certamen o con cualquier otro motivo, y en donde muestran la facilidad para la composición y su fertilidad para los conceptos.

Por esto es que interesa tanto a la Europa comerciante el examen de los fondos y recursos de los países adonde tiene o puede establecer su comercio, y que se ha ocupado con tanto esmero en todo tiempo en formar balanzas exactas de las plazas con quienes trafica.

La América Meridional, por las inmensas riquezas y frutos preciosos que abriga en su seno, y por el comercio activo que tiene con la península y otros puntos de la misma América, es con razón merecedora de que nos detengamos a establecer la balanza de aquel comercio. Para evitar también ésta, en cuanto al modo de tratar el comercio en general, lo hemos subdividido en el orden y método que sigue:.

Siendo por comisión, vuelven en retorno géneros de Castilla. De Tarma remiten carneros, lanas y varios hilados de algodón; pero especialmente la mucha plata que da el Cerro de Pasco.

Jauja da buenos tocinos y jamones, y harinas, que remite a Pasco, Tarma, y otros parajes, jergas, pañetes negros, muchos carneros y semilla de alfalfa y papas. La provincia de Huarochirí da plata de sus minas, frutas, legumbres, carbón, quesos, y otras menudencias que le proporciona la inmediación a Lima.

Entran también en Lima los productos de los curas y de las haciendas de manos muertas. Aquellos envían todas las rentas de sus curatos, y de éstas vienen los frutos para la manutención de sus dueños. A todo lo cual debe añadirse el diezmo de los frutos y el producto de la cuarta funeral que también han de parar en Lima, ya sea para el Arzobispo o mesa Capitular, o bien para la Real Hacienda, igualmente que el producto de bolsa y papel sellado y los censos de la Inquisición.

Dirigiéndonos ahora hacia el Sur empezaremos por el Cuzco. Digo en plata sellada, porque viene en barras o tejos de oro, por haberla cambiado en reales en el mismo Cuzco, Arequipa, Huamanga, y Huancavelica. Hacen lo mismo Huamanga y Huancavelica cuando pasan los correos, y de aquí que llegan a Lima de dichas cuatro ciudades barras y tejos de oro y mucha plata menuda, todo ello producido del comercio activo que tienen con algunas provincias del Virreinato de Buenos Aires.

Lo mismo puede decirse de Pisco y Nasca, añadiendo que éstas abastecen a la ciudad con gran copia de vinos. El retorno de estos efectos es en ropas de Castilla, negros y en muchos utensilios domésticos y de sus haciendas. Sucede lo mismo a la provincia de Yauyos, que envía queso y chalonas, siendo pobrísima y de terreno tan fragoso que apenas hay uno que otro pueblecito de cría de ganados. Como la mayor parte de los efectos que recibe Lima consiste en comestibles que introducen para abastecerla, su pago lo hace regularmente en numerario.

Sin embargo, tiene también, aunque pocos, algunos artículos propios que remite a las provincias, y con lo cual aumenta la deuda de ellas. Hecha ya la enumeración de los principales artículos que constituyen el comercio recíproco de la capital con las provincias del Virreinato, falta ahora determinar el monto total de la cantidad a que asciende el valor de cada uno. En dicho estado se individualizan los géneros que, por las vías del Cuzco, Arequipa y Valles, han entrado en Lima en frutos, plata y oro en pasta, en el quinquenio de a 79, sin incluir lo amonedado que igualmente entra, por no ser posible calcular este artículo careciendo de los datos precisos para verificarlo.

Resumiendo el todo, se halla que, en el quinquenio de a 79, entraron en Lima por aquellas tres sendas:. En efectos del país conducidos a Lima pesos 7. En lo amonedado y pastas, en el quinquenio pesos En efectos de Castilla, en el quinquenio dicho Algunos individuos se ocupan en hacer viajes a la Sierra con géneros; allí los venden como pueden, y se restituyen a Lima; y a esto se reduce el método que tienen los comerciantes de la capital para proveer sus propias provincias y las ajenas.

En el estado siguiente se manifiesta el monto total del valor de estos ramos de importación y exportación, en cada uno de estos años comprendidos en el quinquenio corrido desde a , y hecho el resumen correspondiente resulta:. Importación total pesos 5. Hacen este comercio los buques de aquellas costas que van, tres veces al año, a los puertos referidos. De Guayaquil recibe Lima el cacao, cuyo artículo es bien sabido constituye el principal fruto de aquella ciudad y su provincia.

Envían también mucha suela, pita torcida y floja, cordelillos, sombreros de jipijapa, cera, cocos, hamacas, mantequilla de cacao, café, alguna cascarilla de sus inmediaciones; y en suma, pasan de doscientos renglones los que regularmente envía a Lima, sin incluir el mucho tabaco que remite a aquella factoría por cuenta de su Real Renta, que puede valuarse en el quinquenio a Quito, perteneciente también al dicho reino, envía paños azules, trencilla de todas clases, puntos de rengo de la tierra, sencillos y labrados, cortes de alba de Latacumba, y trae de allí mismo tocuyos, bayetas, sayales azules, ordinarios, finos y superfinos, para los frailes de San Francisco; pita torcida blanca, rosarios, y cedazos finos y ordinarios.

En su comercio recíproco hacen entrar en cuenta Recibe en cambio algunos aguardientes, harinas y ropa de la tierra, y el situado anual de En el quinquenio de a en el cual se cuentan tres años de vacío han ascendido estos artículos a Resulta diferencia contra Lima Este exceso que hacen los productos naturales de Guatemala a las exportaciones de Lima, se les compensa con continuas remesas de plata.

Resumiendo el todo hallaremos que ha ascendido la importación en Lima, en el quinquenio de a , procedente del mutuo comercio entre el Callao y los reinos de Chile, Santa Fe y México a 8. Y la exportación en la misma época a 7.

De que resulta diferencia contra el comercio de Lima Estas fundadas razones que evidencian el decaecimiento que experimenta aquel comercio, ha hecho discurrir a algunos que si se le permitiese al comercio de Lima la libre introducción, especialmente de licores, en el puerto de San Blas, como pudiera verificarse sin perjuicio de los intereses de la Metrópoli, contaría desde luego con crecidas ventajas y podría equilibrar el exceso que, en el trabajo, le hacen los puertos de Nueva España sin desposeerse del numerario, como en el día sucede.

No faltan algunas razones en apoyo de esta opinión. Esta decadencia procede, en mucha parte, de las incomodidades que ofrecen el puerto y todo el Golfo, tanto por lo malsano de su temperamento en donde se sacrifican cuantos europeos van destinados , cuanto por la mala calidad del puerto y de los caminos que conducen a él, en cuyos atolladeros perecen recuas enteras. El puerto de Realejo no ofrece estos inconvenientes. Lo que ahora se gasta en la conducción al Golfo de cada tercio de ocho arrobas, que se fabrican en la provincia de León, es lo siguiente:.

Los costos que tendría hasta ponerse en el Realejo, son:. Por esta razón no nos dilatamos sobre este punto, ciñéndonos a lo absolutamente preciso. Empezando por la isla de Chiloé, no circula en ella otro dinero que el del situado que se le remite; y los frutos que envía a Lima, computados en el quinquenio, ascienden a En tablas y lunas La exportación compuesta de efectos de Castilla y del país, licores, sal, lana, alguna menestra y otras especies menudas, ascendió en el mismo tiempo a Los puertos frecuentados son al sur de Lima: Arica, Ilo, Iquique, que se llaman de intermedios, correspondientes a la Intendencia de Arequipa; y Pisco del partido de Ica.

Los efectos que de Lima se dirigen son los de Castilla, en su mayor parte para los de intermedios, frutos que recibe de los situados al Norte, y así, respectivamente, surte a estos con los que vienen de aquellos. Hecho el cómputo correspondiente del valor de estos artículos, ascendió la importación en el quinquenio a 1. Y la exportación a De todos los artículos, el principal es el de la cascarilla, cuya importación subió a 2.

En el día se compone de diez navíos, once fragatas, diecinueve paquebotes y una balandra, que todos cargan Quinquenio Importación Exportación Deuda Desde a Nótase igualmente grande variedad en el total de la importación, no sólo en la respectiva a cada quinquenio, sino también en la de cada año particular. Al fin de aquella guerra se hallaba Lima escasísima de géneros.

No obstante este resultado es necesario advertir que, desde los tiempos inmediatos a la conquista, recibe la Metrópoli el peso de quintos, en cambio del de cuartos. Si el comercio de España no hubiese tenido esta ventaja y la de un 6 u 8 por ciento por el interés de la plata, habría sido grande su atraso, por los crecidos caudales que en todos tiempos le ha retrasado la América.

Importación Exportación Diferencia Comercio con la Península Antes del año 78, en que se estableció el reglamento que en el día rige del comercio libre, todas las embarcaciones que iban de España volvían cargadas, por cuenta de sus dueños, tanto del cobre y estaño como de la cascarilla y cacao, con tal rigor que los particulares comerciantes de Lima sólo remitían de su cuenta algunos de estos efectos, cuando había navíos de guerra de retorno, o por la vía de Chile, remitiendo alguna vez la cascarilla para que fuese por Buenos Aires; pero siendo pocos en aquel tiempo los navíos que llegaban de Montevideo, era por consiguiente también poco lo que enviaban por aquella vía.

No obstante, hay su distinción en los comerciantes. Los principales son los que se llaman cargadores o almaceneros: Otros comerciantes de que hemos hecho ya mención se ocupan en hacer viajes a los países de Sierra, donde despachan sus géneros y se restituyen a la ciudad.

La navegación directa, la erección de la Aduana, el aumento de la tropa, han multiplicado los manantiales de la circulación, y son todos fruto de las franquicias del comercio.

En suma, desde la época en que se usó libremente de ellas, ha crecido Lima en cerca de una quinta parte de su grandeza local. Poco importa, pues, que intrínsecamente no sean tan ricos. Examinando los datos de las remisiones a Europa, en las tres épocas a que vamos refiriéndonos, se convence uno palpablemente del sucesivo aumento que han tenido aquellas, y resulta una nueva prueba de las ventajas que se han logrado por la perfección de sus sistemas.

Reducida a un quinquenio la suma registrada por el comercio de galeones, en los 16 años contados desde el al de , corresponde la cantidad de La exportación de los que navegaron por el Cabo de Hornos, en el quinquenio de a , época del restringido comercio, ascendió a La de los 10 años de libre comercio, contados desde a , asciende a Hizo la casualidad que se desamarrase el navío, y saliendo fuera del puerto lo apresaron los ingleses, que andaban por allí cruzando, con los dos millones y medio de pesos en plata y oro, y toda la carga de frutos.

Pecaba el primero por el contrabando, y el segundo, por la abundancia; pero una abundancia voluntaria a que nadie les obligaba, así como en el primero se les prohibía el contrabando. Por el estado que sigue se manifiesta que en el quinquenio corrido desde a se han sellado, en la Real Casa de Moneda, Para este pago, se remitieron a España, en el mismo período, en los navíos de su libre comercio y de guerra

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Los salvajes no emplean otra clase de embarcación. Gran parte de los caminos interandinos, por estas circunstancias, quedaron solitarios. Santa Clara, fundada el año degoza la renta de El Cabildo ha representado cuanto ha creído conveniente para eximirse de esta costumbre; pero por real cédula de anuncios tetonas chicas arrechas de Mayo de se permite aquella prerrogativa, para imprimir en el pueblo, por estas exteriores ceremoniales, la justa veneración que se debe a la Real Persona representada por el Virrey. Quito, perteneciente también al dicho reino, envía paños azules, trencilla de todas clases, puntos de rengo de la tierra, aptitud putas limeñas, sencillos y labrados, cortes de alba de Latacumba, y trae de allí mismo tocuyos, bayetas, sayales azules, ordinarios, finos y superfinos, para los frailes de San Francisco; pita torcida blanca, rosarios, y cedazos finos y ordinarios.

Dotados los incas de eso que se llama verdadero concepto político, y convencidos en su notable claravidencia de que sin caminos su imperio carecía de unidad, abrieron la gran vía troncal que iba desde el Cuzco hasta Quito y que por el sur llegó a extenderse hasta el río Maure.

Es menester conocer la cordillera de los Andes en los sitios obligados por donde la ruta tuvo que pasar, para formarse idea de la maravillosa obra de ingeniería construida por el gobierno precolombino. Realizada la conquista, los españoles aprovecharon en su totalidad las vías que encontraron, y sin grandes modificaciones en la gradiente ni en el trazo, las convirtieron en caminos de herradura.

Siendo el terreno plano en la Argentina, con facilidad usaron para la carreta el tiro por bueyes. Lo accidentado del relieve hizo obligatorio el caballo, la mula, el burro y la llama.

Los viajes a mula entre estas capitales, gradualmente fueron perdiendo su necesidad, hasta que en forma absoluta quedaron sustituidos por la vía marítima. Nuestra parte andina dejó de producir en la forma intensa en que lo hacía en tiempo de la colonia, y sus necesidades, entre ellas la vialidad, fueron consideradas como asunto de segundo orden.

La comunicación directa se hizo costosa y difícil. La vía al Cuzco por Jauja. Lo mismo sucedió con todo Ancachs. Libertad, Piura, Cajamarca y Amazonas. Los puertos de Casma, Huanchaco, San José y Paita tomaron por este motivo importancia que antes no tuvieron. Gran parte de los caminos interandinos, por estas circunstancias, quedaron solitarios.

Hubo otra causa que los puso en peores condiciones: La extraordinaria facilidad con que se movían los ejércitos beligerantes durante la guerra separatista de América, pudo realizarse, entre otras causas, por la existencia de caminos limpios, casi sin una piedra sobre la vía.

A la poca necesidad de mejorar los caminos andinos, uniose la falta de conocimientos técnicos para su mejoramiento, la carestía del acero, y la ineficacia de la pólvora para volar grandes rocas. La colonia no nos dejó una sola vía de gradiente uniforme. Las mismas causas impidieron darle buen ancho a la vía la que nunca es mayor de dos metros, siendo a veces tan estrecha, que sólo una acémila puede pasar por ella.

El escaso provecho que ellas dieron en Europa haciendo uso de acémilas para el tiro de los vehículos, restó entusiasmo a los propagandistas nacionales. La altura de la cordillera y la forzosa necesidad de llevar la gradiente entre 4 y 6 por ciento, dieron por resultado que cada carreta necesitara de seis a ocho mulas de tiro para transportar de subida 10 a 12 quintales. Necesitando cada carreta ocho mulas y siendo las carretas numerosas, fue imposible alimentar por la escasez de pastos, las doscientas mulas que se pusieron en servicio.

Si con de libras esterlinas se hicieron apenas millas de ferrocarriles, con esa suma se habría cruzado el territorio lo menos con millas de carreteras. El primer tomo de esta obra tiene la relación de los caminos para automóviles que el Estado construye al presente.

Nuestra comunicación es marítima, fluvial, lacustre y terrestre. Recién hoy principia a ser aérea. Hacían antes el cabotaje goletas y bergantines de escaso tonelaje, en general poco diligentes, algunos de los cuales eran almacenes flotantes cuyos armadores iban de puerto en puerto vendiendo o permutando mercadería.

Se cita viaje de Tumbes al Callao en el que después de ocho meses y algunas arribadas, hubo de traerse el buque remolcado desde Casma. El año sólo había en el Callao una lanchita de alquiler para el movimiento de carga en la bahía, siendo así que ese movimiento sólo se hacía por medio de lanchas.

La estadística del puerto del Callao arroja el monto de la actividad de la navegación por veleros. De a ingresaron al Callao veleros ultramarinos, con toneladas. Como son excepcionales los arribos a los puertos peruanos sin comprender al Callao, en la estadística de este puerto queda casi totalmente incluida la de todo el litoral.

En la marina mercante nacional constaba de 15 fragatas, 33 barcas, 33 bergantines y 29 goletas, con capacidad las naves de toneladas. De a los arribos ascendieron a veleros con toneladas, casi mil por año; pero el promedio es difícil de determinar, porque sólo en fue de naves. Los catorce barcos trigueros, también de cierto porte, que importan en el decenio toneladas de trigo, representan arribos. Los otros arribos corresponden al cabotaje o sea al porteo de productos nacionales o nacionalizados, entre puertos nacionales.

Ese desarrollo se dificultó desde que Chile, afrontando una violenta crisis económica suya y apoyado en el poder militar de dos naves, se echó al azar de las armas buscando lo que le hacía falta: Todo fue barrido por la furia sin causa del vencedor, y nuestra bancarrota tan completa, que la fecha de nuestra derrota definitiva en la guerra del Pacífico marca un nuevo período.

Cochrane propuso a Chile servirse de ellos, pero la propuesta no fue adoptada: Tenían aparejo de bergantín y corte bastante esbelto para su época. La Compañía desarrolló muy poco en sus cinco primeros años de actividad; no se estimaba el valor del tiempo, el comercio se rehacía muy lentamente, los recursos en los puertos eran escasos y los dos vapores tenían su centro muy distante, siendo infinitamente menos traficado que años después.

En aumentó su flota con cuatro vapores de toneladas y caballos de fuerza: Poco después se agregaba otro contingente: En la P. En la línea del Estrecho hubo de prolongarse hasta el Callao. Luego vinieron naves de otras Compañías: La flota de estas grandes compañías, que se dividen el cabotaje constan de las siguientes unidades, hoy en La flota sudamericana consta del cuadro que sigue:.

Salvó también nuestra crisis del tonelaje la existencia de cinco vapores nacionales pertenecientes a la Compañía Peruana, vapores pequeños pero de nueva construcción, algunos de los cuales fueron hasta Europa y Estados Unidos. El trasbordo en Colón ha sido suprimido y va en camino de ser eliminado en su totalidad. Lo mismo puede decirse de la navegación por el Estrecho de Magallanes, también en vía de terminar por larga, peligrosa e innecesaria. Hoy es posible arribar a Nueva York a los doce días después de haber salido del Callao.

En esto hemos ganado a Chile, Argentina y el sur del Brasil. En , el señor Agustín Tello estableció la navegación de lanchas a vapor en la laguna de Junín con fines comerciales. Lo mismo acaba de hacer la América Vanadium Company en la laguna inmediata a la mina Minasragra. El Marajo y el Monarca de toneladas cada uno, fueron dedicados a este servicio.

Debiose a él el desarrollo comercial que por primera vez tomó lo que entonces se llamaba Mainas. La historia de estos vapores es interesante. Sus servicios fueron valiosos; no así sus utilidades que nunca fueron manifiestas. Como ya hemos dicho, en fueron vendidos a vil precio. La bonanza de las gomas volvió a traer nuevamente al Amazonas peruano a la Compañía de Navegación Brasilera ; en esta vez sin ninguna subvención.

Company , las que atienden las necesidades comerciales de la región peruana del Amazonas, despachando mensualmente dos vapores, uno desde Liverpool y otro desde Nueva York, ambos directamente hasta Iquitos.

La riqueza del caucho fomentó el establecimiento de numerosas flotillas de lanchas a vapor. Copiamos de los artículos de Raimondi, la admirable descripción que hizo de la manera de navegar los ríos de montaña de escaso volumen de agua, ríos en los cuales nunca pudo traficar una lancha a vapor.

Relaciones escritas por abnegados padres franciscanos, nos dan idea de la manera como el salvaje y la inculta naturaleza se defienden del audaz explorador que pretende arrancar sus frutos a las vírgenes regiones de Oriente. No lo tuvo el habitante de oriente en la primera centuria, y su falta fue una de las causas de nuestro atraso en la comunicación fluvial.

La cita de Raimondi a que hemos aludido dice:. Las embarcaciones que se usan en la navegación de los ríos de la provincia litoral de Loreto, son de cuatro clases, y se conocen con los nombres de balsas, canoas, monterías y gariteas. Las dimensiones de las canoas varían mucho, habiendo algunas que pasan de una vara de ancho y veinte de largo. Los salvajes no emplean otra clase de embarcación.

Las monterías son botes formados de varias piezas, como los que se usan en el mar, pero pequeños y poco profundos. Este techado es conocido en el país con el nombre de pamacari. Las cargas se colocan sobre un tabladillo en la parte media de la canoa y se abrigan de las lluvias por medio de una cubierta hecha de hojas de la misma planta entretejidas y a la que dan el nombre de armayari. Trasladémonos por un momento con la imaginación a uno de esos puntos en donde el río se halla estrechado entre dos rocas y su cauce lleno de grandes peñas.

En este lance todo es movimiento: La comunicación terrestre se ha hecho en su mayor parte por caminos de herradura. Los ferrocarriles comienzan en Toman gran desarrollo en los años de a , vuelven nuevamente a construirse en el período de a , no habiéndose hecho nada notable en los años posteriores.

La carretera hizo sus ensayos en en Ancachs, en en Junín y en el Cuzco. Desde hace tres años toma notable desarrollo. Promete mucho para el transporte de correspondencia, de carga valiosa y de pasajeros; pero el año de no encuentra nada efectivo en estos propósitos.

Pertenece a Causas Económicas la historia de nuestros ferrocarriles. Nuestro primer libro tiene sucintamente algo sobre el particular y la relación de las vías que hay existentes.

También dijimos en ese libro algo de lo que ocurre en la apertura de carreteras. Menos suerte han tenido los de Pacasmayo a Cajamarca y Chimbote a Recuay. Ambos, antes de llegar a la cordillera fueron destruidos en por terribles aluviones y sólo en se principió a reconstruir la parte ya hecha, estando todavía a menos de la mitad de su kilometraje. Virtualmente en todo el siglo trascurrido, no hemos tenido otro medio de locomoción que la mula. Principiaremos por la costa, para continuar con la descripción de un viaje hecho de Lima a la sierra, terminando con la pintura de lo que son los caminos en Oriente y la manera primitiva como por ellos se viaja.

Jorge Juan, Schudi, Raimondi y algunos otros naturalistas atravesaron por tierra nuestro litoral. No siéndonos posible repetir lo relatado por cada uno de ellos, nos limitaremos a extractar del libro de Raimondi los comentarios que hizo del viaje de Jorge Juan en Atravesando en balsas a la salida de Tumbes el río que baña esta población, siguió su camino por espacio de 2 leguas entre el bosque de algarrobos; tomando la playa llegó al lugar de Malpaso , situado como a 6 leguas de Tumbes.

Continuando el camino muy cerca del mar para evitar la fatigosa marcha en la arena suelta que cubre todo aquel terreno, llegó a la quebrada de Mancora , que dista de Tumbes 24 leguas y por la cual corre en invierno un pequeño arroyo de agua dulce, donde beben las numerosas mulas; que viven en los espesos algarrobales situados en sus inmediaciones. En verano quedan solamente unas pequeñas pozas, que sirven de bebederos a dichos animales, pero el agua se vuelve muy salobre, y sólo la necesidad los obliga a tomarla.

El 21 salieron de la ciudad de Piura, marchando por terreno despoblado y cubierto por una espesa capa de arena, en dirección hacia el pueblo de Sechura, situado a poca distancia de la desembocadura del río de Piura en el Pacífico. Estos vehículos se hallaban dispuestos de modo que no tocasen el agua en el vado de los ríos, ni tuviesen embarazo en las subidas y bajadas por los caminos que ofrecen algunas desigualdades.

Otro hombre llamado el peón de la litera iba a bestia para dirigir la marcha y servir al viajero en lo que se le ofrecía.

El 4 de diciembre dejaron Trujillo y pasando a vado el río de Moche, llegaron al pueblo del mismo nombre que dista unas 4 leguas. Esta violencia del agua es algo menor, que la que M. La hacienda de Huacatambo se halla en la quebrada de Nepeña cuyo nombre no parece en la relación del viaje. De Huacatambo siguieron los ilustres viajeros a la población de Casma, que se componía entonces solamente de diez o doce casas, y pasando el riachuelo que baña la quebrada, fueron a descansar en la hacienda de Manchan.

Desde el pueblo de Huarmey empieza un largo despoblado formado por extensos arenales interrumpidos por cerros; y como no se puede recorrerlo con cargas en un solo día, es preciso pasar la noche en el camino.

Así es que el día 13, habiendo salido de la población de Huarmey, fueron a descansar en un paraje llamado los Callejones , cuyo nombre trae su origen del camino, que pasa al través de varios cerros formando unos estrechos callejones.

En aquella jornada atravesaron un cerro que ofrece un paso peligroso, principalmente para las literas, llamado Salto del Fraile , formado de peña viva cortada en barranco hacia el mar, donde basta un tropezón de las bestias para caer al precipicio. El mismo día de su llegada a Chancay salieron por la tarde y pasando a vado el río de Pasamayo que estaba algo crecido, fueron a dormir al Tambo del mismo nombre, para poder subir en la madrugada la cuesta cubierta de arena de los cerros que limitan el valle de Chancay por el lado del Sur.

En los pueblos pequeños había tambos o posadas, que se reducían a un cobertizo simple donde se encontraba tan sólo las paredes, de manera que los viajeros tenían que llevar hasta las ollas para cocinar. La amplitud del relato hecho hace innecesario dar cabida en nuestro libro a la completa descripción del viaje hecho por Raimondi de Lima a Trujillo por tierra en Raimondi, que fue un sabio en todos los ramos del saber humano a que se dedicó, también lo fue en el difícil arte de viajar.

Es por esto, que como investigador de la naturaleza peruana, sus apuntes sobre la comunicación son de extraordinario interés. También lo son las observaciones que le sugirieron las dificultades halladas en los caminos. Desde mis primeros viajes vi la necesidad de tener bestias propias, para poder seguir mis estudios en los lugares poco frecuentados o enteramente desconocidos.

Herndon en su obra sobre el valle de Amazonas. Así, en la mayor parte de los casos, basta cuidar el caballo para que las bestias mulares de ambos sexos puedan comer enteramente sueltas, sin peligro de que se pierdan. En este caso, la mayor amenaza que se puede hacer a un indígena, es la de decirle que se le hace responsable de los resultados.

Mientras se limite a visitar las partes de la montaña donde hay cultivo; de caña, coca, cacao, etc. Un tren que sale hoy de Lima para Huancayo o para el Cerro, conduce en 16 horas que dura el viaje, tanta carga como hace 25 años, para ambos lugares se llevaba en mula en tres meses. Desde la hacienda denominada Chosica, no muy distante de Chaclacallo, principió a desplegarse ante nuestros ojos una decoración de un aspecto de salvaje grandeza, si es posible expresarse así.

Podríamos narrar muchos curiosos episodios acerca de los ladrones de este camino y sus robos; pero éste no es nuestro objeto: El caprichoso zigzag de esta ruta nos colocaba repetidas veces en situaciones en que, por indeferentes que fuéramos, no podíamos menos de detenernos y contemplarlas llenos de admiración, pues lo que nos rodeaba era imponente.

El lugar por donde penetramos había desaparecido por las vueltas que nos fue preciso hacer; el de nuestra salida nos era igualmente desconocido e invisible. Todo esto tiene un aspecto desolador, salvaje y triste, pero sublime e imponente. Un ruido solamente se oye: Uno que otro quisco de raquítica estructura extiende penosamente sus descarnados brazos por entre las grietas. Las principales pascanas o alojamientos que existen en el trayecto comprendido entre Lima y la cordillera son: Desde la cordillera de Autaranga, que cuenta catorce mil pies de elevación sobre el nivel del mar, descendiendo hacia el Oriente, se principia a seguir a corta distancia el río Jauja.

Todo es original y miserable en estos lugares allende los Andes. Se ve con frecuencia en la puerta de los ranchos una larga vara con un manojo de pasto verde a su extremidad: Otras veces el palo tiene un canasto sin fondo a fuer de viejo: No pocas veces, en un mismo palo, se enseñorean estas tres heterogéneas insignias o emblemas muy fraternalmente reunidas.

Los caminos, en estas largas llanuras, son una especie de surcos semejantes a los que formaría un poderoso arado, por cuyo centro marcha un animal; por manera que el jinete, a poco esfuerzo, puede tocar tierra con los pies y quedar convertido en un coloso de Rodas. En la época de las aguas estas vías son sumamente incómodas y hasta peligrosas. Al llegar a Oroya lleva una masa de agua considerable, y aquí se pasa por un puente de cimbra de cuarenta metros de largo, mediante una contribución o derecho por animal.

El peaje de este puente se remata anualmente y produce una cantidad de soles al municipio de Tarma. Es casi indispensable alojarse en Oroya, porque desde aquí hasta Jauja sólo resta una jornada, pero muy larga. En la sala en donde nosotros pasamos parte de la noche, y que debe estar destinada a este objeto, vimos en sus murallas blanqueadas una multitud de nombres propios, pertenecientes a otros tantos viajeros, al pie de los cuales se leían algunas invocaciones al Todopoderoso: Al aproximarnos a Jauja vimos a ambos lados del camino, tanto en el valle como en las laderas, sobre todo en éstas, una serie no interrumpida de terrenos preparados para recibir la semilla del trigo o cebada, y como el terreno toma varios colores, el aspecto que presentaba era pintoresco.

Raimondi, que viajó por todos los caminos que van de la cordillera a la región oriental, condensó en un magnífico artículo sus impresiones de viaje. En la mayor parte de estos caminos se han construido, de trecho en trecho, algunos techados que se conocen en el país con el nombre de tambos, y adonde el viajero no halla otro recurso que un abrigo contra las fuertes lluvias durante la noche.

Los principales caminos que sirven de entrada a esta apartada provincia, son tres: El del norte es el principal que, como hemos dicho, conduce de Chachapoyas a Moyobamba.

Algunos trechos de la subida no pueden ser peores, tal por ejemplo, la cuesta llamada de Doval, poco distante de Taulia. Para formarse una idea de esta cuesta, imagínese una escalera formada de muchos palos redondos y puestos trasversalmente a manera de gradas sobre una capa de barro ligoso.

Las bestias, subiendo sobre estos palos, que continuamente se hallan mojados, resbalan a cada paso y caen; feliz todavía el caminante si su mula no pone un casco entre los intervalos que dejan a veces los palos entre sí, porque en este caso peligra tanto el viajero como la bestia. Este camino se dirige del Cuzco a la ciudad de Urubamba, la que dista seis leguas y se halla situada en la orilla del río llamado en este punto de Urubamba, porque baña la ciudad y que es el mismo que pasa por Santa Ana.

Una de estas sendas sale de Buldibuyo, en la provincia de Pataz, atraviesa la cadena que separa esta provincia de la litoral de Loreto y baja al pueblo del Valle, cerca del Huallaga. De Tayabamba, en la misma provincia de Pataz, salen otros dos senderos, de los que uno baja al pueblo de Tocache y otro al de Pizana: De Huacrachuco, en la provincia de Huamalíes, hay otra senda que también baja al Huallaga, pero es mucho mejor que las anteriores, porque casi se puede transitar a bestia.

De Chavín de Pariarca, en la misma provincia de Huamalies, sale un pequeño camino que atravesando la cadena de cerros que separa el Marañón del Huallaga, baja a las montañas de Monzón, cuyo río es navegable por pequeñas canoas y desemboca al Huallaga cerca de Tingo María.

Nuestras impresiones fueron consignadas en una serie de artículos. Este viaje se realizó 34 años después del que hizo Raimondi, y como se ve por nuestra descripción, la movilidad en en nada había cambiado ni mejorado. Notable es lo accidentado del terreno por el cual pasa el camino que une el mar con Chachapoyas, siendo tres los ramales de la cordillera que tienen que atravesarse.

El Marañón corre tranquilo y majestuoso por la ardiente quebrada que él mismo se ha formado, y como no tiene puente alguno que lo atraviese en todo el departamento de Amazonas, es menester recurrir a la navegación de él, la que se hace en balsas, a pocas cuadras del pueblo de este mismo nombre. El naufragio generalmente tiene lugar en una onda, que por lo accidentado del hecho se forma enmedio del río.

Allí pasó la noche, y al día siguiente, cuando su nombre se había inscrito en la lista de los muertos, apareció en el pueblo de Balsas, después de haber caminado muchas horas a pie. Parece que este suceso ha decidido al Gobierno a pensar en la construcción de un puente, habiéndose hecho ya los estudios correspondientes, por el ingeniero Hohagen, en el punto llamado Jupén. Los caminos en que se viaja son iguales a todos los que atraviesan la cordillera de los Andes en la América del Sur.

Pero una vez que de la capital de Amazonas se camina hacia el Oriente, el panorama varía por completo. Ya no hay camino, propiamente dicho, se viaja a pie por un sendero que los indios arrieros seguían en época muy remota. A esto se añade, que el terreno es suelto y cenagoso, habiendo sido necesario construir largas calzadas de palos redondos, para pasar estos pasos que se llaman atolladeros. Aquí les dan el nombre de saltos , porque de escalón a escalón, media una altura de cincuenta centímetros.

Es tan malo dicho camino, que un hombre a pie puede llegar a Moyobamba en cuatro días, lo que a mula no se puede hacer en menos de ocho. Puentes, hay algunos, pero faltan los principales; de manera que cuando carga el río, que atraviesa en el punto llamado Salas, es menester aguardar horas y a veces muchos días en una de las orillas, hasta que las aguas sean vadeables. En ambas orillas de dicho lugar no existe ni una choza, los viajeros quedan a la intemperie, muchas veces sin poder encender fuego para cocinar, por la torrencial lluvia que todo lo inunda.

En tiempo de aguas el correo queda detenido generalmente ocho o quince días en una orilla, hasta que el postillón aprovecha una ligera vaciante y pasa con gran peligro de su vida el torrentoso río. El espíritu se recrea ante ese mar de verdura, cuyos límites se pierden en lontananza y el patriotismo se enorgullece al palpar nuestras riquezas. Esta bajada dura tres horas y es menester hacerla a pie en todo su trayecto, pues toda ella es igual. Para llegar a ella es menester ir a Yurimaguas, el puerto donde se embarcan los viajeros que vienen del Pacífico.

Varias son las malísimas vías para llegar a Yurimaguas. Ellas dicen que camino de herradura no existe: La mucha accidentación del terreno hace impracticable el camino por una sola de las bandas del río principal, siendo necesario a cada momento pasar a la otra para caminar por la ribera opuesta.

El Escalerayacu , otro río principal, es menos exigente, pues sólo pide que se cruce doce veces, y un tanto menos el Chuclloyacu , que se atraviesa en el camino ocho veces.

Siendo el camino malo, sólo se caminan tres leguas y media por día, o sea catorce en cuatro días, que es la distancia que media entre Balzapuerto y Moyobamba. En la costa este trayecto exigiría ocho horas de viaje y en la sierra doce.

Balzapuerto , en otro tiempo capital de la provincia de Alto Amazonas, es hoy miserable ranchería poblada escasamente por semisalvajes.

En él principia la navegación por canoa en el Cachiyacu y después en el Paranapura , para llegar al Huallaga a medio kilómetro del Yurimaguas. De bajada se navega dos y medio días y de surcada ocho. Así avanza con paso firme en aquellos accidentados terrenos, recibiendo sobre su cuerpo torrenciales lluvias. Pero si quiere conservar la salud, debe cambiarse vestido inmediatamente que llegue al Tambo, poniéndose ropa seca y un poco doble.

Cuéntanme que con esa precaución nadie se enferma. Burros y mulas se pasan la gran vida por aquí. A semejanza de sus dueños, que por ser loretanos no pagan ninguna contribución fiscal, ni municipal, estos animales viven en gran holgura, porque para ellos no hay caminos.

El pobre indio los reemplaza y los supera; sube y baja con una desenvoltura admirable escaleras de piedra cuya gradiente es a veces hasta de sesenta por ciento, pasa ríos caudalosos y fangales horribles, en los que queda atollado hasta las rodillas.

Todo esto con sesenta libras de peso en las espaldas. Así lleva su carga a la espalda, sostenida por una faja que afianza sobre la cabeza, y sin ponerse siquiera una jerga para aminorar la dureza del cajón o maleta que transporta. Algunos van armados de escopetas y cazan por el camino loros y monos, que comen después de asarlos, ofreciendo al patrón la mejor parte del mono que es la mano.

Ganan cinco pesos por viaje de seis días de los cuales se comen en el camino dos. El trazo de la vía es malísimo, las gradientes muy fuertes, no hay un sólo puente, siendo varios los torrentosos ríos por atravesar.

Los fangales son numerosos en tiempo de aguas y en ellos queda atollada la bestia, a veces hasta el pecho, por lo que muchos prefieren hacer el trayecto a pie. El vapor que hace la carrera hasta Yurimaguas, sale el 15 de cada mes para Iquitos. Para ir de Tarapoto a Yurimaguas puede escogerse uno de los tres caminos que existen: Cualesquiera puede tomarse por hoy, menos el de Chasuta, en donde hace dos meses que sus pobladores asesinaron al subprefecto Bello y sus cuatro soldados.

Estos semisalvajes siguen insubordinados y no hay hombre de cara blanca que se atreva a penetrar donde ellos. Ella puede andarse a bestia en cuatro horas, siendo el camino malo y lleno de fangales como todos los de Loreto. Shapaja es un fundo agrícola y a la vez uno de los puertos de la provincia de San Martín. En el punto en que se unen los dos ríos, el Huallaga tiene quinientos metros de anchura y profundidad de algunas brazas.

Su aspecto es majestuoso e imponente para todos aquellos que, viniendo del Pacífico, no han visto en movimiento descendente un caudal mayor de aguas.

Aquí terminan los caminos de tierra y principian las peripecias de la navegación fluvial en un río que hasta el Pongo de Aguirre se ha declarado innavegable. Es la balsa un armazón de veinte palos, amarrados unos a continuación de otros con bejucos, los cuales con la carga, quedan casi sumergidos en el agua. Por esta causa para colocar los fletes y llevar a los pasajeros, es menester armar sobre estos palos una segunda armazón de ramas y cañas, armazón que se llama barbacoa , y queda situada a sesenta centímetros sobre la primera.

Sobre esta débil embarcación se atreve el viajero a descender por las correntosas y desordenadas aguas del Huallaga. La salida de Shapaja es desagradable: El dueño del fundo recomienda a los bogas, una y diez veces mucho cuidado. Estos para tener valor se embriagan miserablemente. Sin embargo, la vista del importante Estero les disipa en algo los efectos alcohólicos; entonces se amarran fuertemente a la balsa y principian a luchar, remo en mano, contra ese oleaje que sólo es comparable con el aspecto del mar en sus fuertes bravezas.

Son enormes piedras subfluviales las que quitan al Huallaga su natural velocidad, ocasionando esas corrientes en todo sentido que se manifiestan en forma de enormes olas. Tres son estos malos pasos y se llaman Estero, Chumia y Yurayacu. Todos igualmente malos, y sólo la forma especial de la embarcación y su imposibilidad de hundirse, disminuye los naufragios.

La balsa rechina, se deja tapar completamente por las aguas, da vueltas ya en un sentido, ya en otro, pero al fin sale de ese pequeña Mollendo, aunque muchas veces con un boga menos o parte de la carga perdida.

A las cuatro horas de haber salido de Shapaja se pasa por delante del pueblo de Chasuta , hoy completamente abandonado por sus semisalvajes pobladores, los que se han internado en los bosques después que asesinaron al subprefecto Bello y a sus cuatro soldados.

La navegación en el Huallaga sigue torrentosa, y llena de cuidados por parte de los bogas, hasta la salida del pongo de Aguirre.

El panorama cambia por completo: La navegación que hasta el pongo sólo se hace de día, después de su paso no se interrumpe en la noche. Qué sensación tan extraña, tan nueva, tan indescriptible la que se experimenta cuando se viaja por primera vez en los ríos de nuestro Oriente, especialmente cuando se viaja de noche y cuando la luna alumbra magníficamente las tranquilas aguas de sus cauces. De mí puedo decir que nunca olvidaré la impresión que guardo de la nocturna navegación en el Huallaga.

Su construcción es original: Su timón es triple y rapidísimo en sus evoluciones. El calor y los zancudos hacen imposible la vida en los camarotes. Los pasajeros prefieren dormir al aire libre en hamacas o en catres de campaña, unos y otros cubiertos con mosquiteros. La mayoría estaba formada por mujeres, las que, desde hace tiempo abandonan los pueblos del valle de Moyobamba, donde nacieron, para buscar mejor vida en Iquitos.

Salimos de Yurimaguas a las ocho de la mañana, habiéndose hecho durante el primer día de navegación algunas paradas en los embarcaderos de las haciendas de caña con el objeto de embarcar cañaza aguardiente de 18 grados. La navegación no fue interrumpida durante la noche. Al siguiente día a las ocho de la mañana cruzamos la boca del caudaloso Huallaga, cuyas aguas muy tranquilamente se entregan al Bajo Marañón.

A partir de esta unión, el viaje se hace sobre una dilatada superficie de agua. Por lo regular usan muy poca ropa y tienen la cara pintada con colores indelebles. Antes del año no se conocían en Lima los cafés.

En el día hay varios, y son muy concurridos por la mañana temprano, y a la hora de la siesta. Encuéntrase en ellos toda clase de bebidas y helados, y cada uno tiene su mesa de trucos o de billar. Asiste a estas funciones un juez. Es de figura circular, por asientos y gradas para los espectadores; en el piso principal hay también varios cuartos y galerías que se ocupan igualmente por los asistentes. Corre este coliseo por el Gobierno, a cargo de un asentista que, en el día, paga siete mil pesos anuales.

Sírvense a la europea, a distinción de asistir los criados bien vestidos y calzados al uso del día, y de presentar primero una especie de toalla larga que sirve al mismo tiempo a varias personas.

En los saraos se bailan minués y bailes de escuela española, y otros que derivan su origen de los negros. Las personas de distinción aprenden la escuela francesa, y bailan tolerablemente, a pesar de que los maestros no tienen la mayor destreza. Muchas damas hay que sobresalen en el baile español. Componíase la procesión de las comunidades de San Juan de Dios, la de los Mercenarios, la de Agustinos y la de los Franciscanos.

Seguían después el Arzobispo y el Cabildo, y llevaba el palio la guardia de alabarderos del Virrey. Hacían otros de reyes y de reinas, yendo debajo de un quitasol con su compañía de criados, y con una gravedad y mesura que excitaban la risa.

No les falta gracia para bufones a estas pobres gentes, que se olvidan así de su esclavitud y presentan varias de las costumbres de su patria.

Éste se parece al zumbido del agua cuando cae de un pozo y retumba. Procede esta casta del permiso concedido para introducir negros, con el fin de reparar la falta de población y auxiliar al mismo tiempo al indio en sus necesarias tareas de las minas. Los caracteres naturales de estos negros son: Todas las cofradías obedecen a dos caporales mayores elegidos por ellos, y cuya dignidad conservan hasta la muerte.

Todas estas determinaciones se asientan en el libro insinuado. Fomentan aquellas naciones el culto de Nuestra Señora del Rosario. Preside en cada una el Caporal de aquella nación. Comienzan sus juntas como a las dos de la tarde, y emplean la primera hora en arreglar las contribuciones de sus funciones, en presentar y decidir las quejas entre capataces, dar cuenta de la inversión de los fondos y proponer el destino de lo que ha sobrado. Lo que ofrecen de interesantes estas sesiones para un observador filósofo, dice el citado Mercurio , es la imponderable formalidad con que los jefes y los subalternos asisten, opinan, escuchan y obedecen.

No es menos admirable el fervor con que disponen y confían la preferencia en los asientos de estas juntas, en lo cual se sujetan a un riguroso método de antigüedad. No pueden tolerar la menor injusticia sobre este punto y, aunque envilecidos con la esclavitud, adquieren en estos momentos a la vista de sus compañeros una elevación de sentimientos que transforma, si puede decirse así, su condición y naturaleza.

Tan poderoso es el sentimiento de la opinión. Acabada la hora de la consulta, pasan estos negros, con admirable rapidez, de un extremo de severidad a otro de gritería y bulla.

Por lo general baila uno solo, y el mayor aguante constituye su habilidad. Otras veces bailan dos o cuatro personas, cantando al mismo tiempo y haciendo contorsiones ridículas y opuestas a la decencia, pero que no tienen la menor influencia entre estas gentes cuyas impresiones cesan con la diversión.

Cada concurrente da medio real para los gastos del entierro y para comprar la bebida que se reparte, que generalmente es el guarapo. Al fin bebiendo, cantando y bailando, acaban la función con llanto. Para esto llevan a la viuda, el día que llaman de quitaluto , en silla de mano, desde su posada hasta la cofradía.

Entra llorando, y si no sabe sostener el papel se expone a que la castiguen con azotes por el criminal defecto de ser ingrata. Concluidas estas ceremonias se verifican los preliminares civiles del casamiento, y todos se esfuerzan en obsequiar a los recién casados con licores y comestibles de todas clases. Pero no se necesita ninguno de estos requisitos cuando vuelve a contraer esponsales un viudo, porque entre estas naciones, como entre todas las tribus salvajes, es mengua mostrar dolor por la muerte de una mujer.

Otras llevan encima del traje una camisa hendida, a modo de sobrepelliz, con los brazos remangados. En general, estas esclavas, y la gente de servidumbre procuran adornarse y tener un lujo que no poco perjudica a las costumbres y a los intereses de sus amos, y engreídas por la excesiva confianza que acostumbran depositar en ellas sus amas, aspiran a igualarlas hasta en el lenguaje y los placeres, y en cierto modo dan el tono a las modas.

Concluiremos de una vez con las noticias relativas a los negros y negras, dando una idea del régimen que se observa en las haciendas. El alimento ordinario es harina de maíz y fréjoles que ellos condimentan, y de que hacen un guiso particular a que llaman zango.

Suelen también distribuirles charqui. Los domingos se les da tabaco o un real para que lo compren, y los días de labor trabajan desde las siete hasta las doce de la mañana, y por la tarde desde las dos hasta las cinco; por manera que emplean, ordinariamente, en sus labores nueve horas del día.

Consiste su vestuario en calzón y capotillo de cordellate o bayeta de la tierra, siendo de lo mismo el de las mujeres. Renuévase éste a proporción de la necesidad o del humor de los amos, y así en unas haciendas van decentes y cubiertos, y en otras van medio desnudos. La mayor parte de estos negros son esclavos.

Volviendo, pues, a coger el hilo de nuestra narración, finalizaremos estas noticias sobre los usos y costumbres de los habitantes de Lima dando una sucinta descripción del modo como reciben a sus Virreyes, y de los magníficos aprestos con que hermosean aquella majestuosa función, digna de un pueblo generoso y leal que lleva hasta el entusiasmo la veneración que profesa al soberano.

Pero como la escasez de aquella obra privaría a muchos curiosos de enterarse del pormenor de muchas funciones, poco conocidas en Europa por razón de las circunstancias locales, hemos creído oportuno insertar aquí su descripción, con muy cortas variaciones a las que pone dicho señor Ulloa en el tomo tercero, pagina 59, de su citado viaje.

Por la noche se representa una comedia, y tienen libertad todas las señoras para entrar de tapadas a ver la cara del nuevo Virrey. El día siguiente, segundo de su llegada, sale en un magnífico coche que le tiene prevenido la ciudad, y llega hasta la capilla de la Legua, así llamada por estar en la mitad de la distancia desde el Callao o Lima. Allí se halla con el Virrey que acaba, y saliendo ambos de sus coches, hace éste la ceremonia de entregarle un bastón en señal de que le pasa el mando del reino.

Concluido esto, y después de los cumplimientos regulares, se separan y sigue cada uno su camino. Dan principio las compañías de milicias, y después los Colegios, la Universidad, cuyos doctores van en el traje correspondiente, el Tribunal de cuentas, la Audiencia, a caballo con gualdrapas, y el Cabildo secular, con ropones de terciopelo carmesí forrados con brocados del mismo color, y gorras, traje que sólo usan en esta función.

Los individuos del Ayuntamiento, que van a pie, llevan las varas de un palio, bajo el cual entra el Virrey: El Cabildo ha representado cuanto ha creído conveniente para eximirse de esta costumbre; pero por real cédula de 7 de Mayo de se permite aquella prerrogativa, para imprimir en el pueblo, por estas exteriores ceremoniales, la justa veneración que se debe a la Real Persona representada por el Virrey.

Y concluida esta función vuelve a montar a caballo. Y se encamina a Palacio, desde el cual es conducido por la Audiencia al Gabinete, donde se le sirve un magnífico refresco, que también es general a toda la nobleza que se halla en los salones. La iglesia se adorna para este acto con la mayor suntuosidad y grandeza que es posible. El Arzobispo oficia de pontifical la misa de gracias, y uno de los mejores oradores de aquel coro predica. De allí se vuelve a Palacio, donde le cortejan la nobleza, y lucen con emulación las galas y riquezas.

En la noche de este día, y en la de los dos siguientes, se repite el refresco, con la mayor abundancia y delicadeza que es imaginable, y los dulces y helados siendo exquisitos, se sirven a los señores y caballeros con grande magnificencia, en primorosa vajilla de plata.

En ellos hay permiso para que concurran al palacio, a sus salones, galerías, y jardines, todas las señoras tapadas de la ciudad. A todo este obsequio y cortejo sigue el de la diversión de corridas de toros, que duran cinco días.

Pasaremos a dar una idea de las ciencias, empezando por manifestar los Colegios y Seminarios en que se cultivan aquéllas. Ilustran sus claustros doctores: Fundose el primero por el santo arzobispo de aquel nombre cuando regía la silla del arzobispado de Lima, por cuya razón corre a cargo de sus sucesores. Tiene veinticuatro becas, y se enseñan en él la Filosofía, el Derecho civil y la Teología. Creose este colegio el año de de la reunión del de San Martín, que estaba a cargo de los Jesuitas, y del mayor de San Felipe que se fundó el año de para los descendientes de los conquistadores.

Esta especie de contradicción, cuando por otra parte ensalzamos las ventajosas condiciones que tienen los naturales y su particular facilidad para las ciencias, las artes y a cuanto se aplican, tiene origen en la constitución del país y en otras varias circunstancias morales y políticas.

Este amor a las ciencias era efecto de los conatos que pusieron en adornar a aquel país los primeros conquistadores y sus inmediatos sucesores. Todo hombre sensato confiesa, en Lima, que en vano oponen los niños su ingenio natural a los vicios de la educación. Derramados otros por los conventos y casas particulares, no siguen en sus estudios un sistema fijo ni uniforme, y faltos de ser vigilados por personas instruidas aprenden muy poco o nada.

Así lo dejan inferir, en cuanto a la poesía, en las infinitas composiciones que llevan a cada paso en cualquier certamen o con cualquier otro motivo, y en donde muestran la facilidad para la composición y su fertilidad para los conceptos. Por esto es que interesa tanto a la Europa comerciante el examen de los fondos y recursos de los países adonde tiene o puede establecer su comercio, y que se ha ocupado con tanto esmero en todo tiempo en formar balanzas exactas de las plazas con quienes trafica.

La América Meridional, por las inmensas riquezas y frutos preciosos que abriga en su seno, y por el comercio activo que tiene con la península y otros puntos de la misma América, es con razón merecedora de que nos detengamos a establecer la balanza de aquel comercio. Para evitar también ésta, en cuanto al modo de tratar el comercio en general, lo hemos subdividido en el orden y método que sigue:.

Siendo por comisión, vuelven en retorno géneros de Castilla. De Tarma remiten carneros, lanas y varios hilados de algodón; pero especialmente la mucha plata que da el Cerro de Pasco. Jauja da buenos tocinos y jamones, y harinas, que remite a Pasco, Tarma, y otros parajes, jergas, pañetes negros, muchos carneros y semilla de alfalfa y papas. La provincia de Huarochirí da plata de sus minas, frutas, legumbres, carbón, quesos, y otras menudencias que le proporciona la inmediación a Lima.

Entran también en Lima los productos de los curas y de las haciendas de manos muertas. Aquellos envían todas las rentas de sus curatos, y de éstas vienen los frutos para la manutención de sus dueños.

A todo lo cual debe añadirse el diezmo de los frutos y el producto de la cuarta funeral que también han de parar en Lima, ya sea para el Arzobispo o mesa Capitular, o bien para la Real Hacienda, igualmente que el producto de bolsa y papel sellado y los censos de la Inquisición.

Dirigiéndonos ahora hacia el Sur empezaremos por el Cuzco. Digo en plata sellada, porque viene en barras o tejos de oro, por haberla cambiado en reales en el mismo Cuzco, Arequipa, Huamanga, y Huancavelica.

Hacen lo mismo Huamanga y Huancavelica cuando pasan los correos, y de aquí que llegan a Lima de dichas cuatro ciudades barras y tejos de oro y mucha plata menuda, todo ello producido del comercio activo que tienen con algunas provincias del Virreinato de Buenos Aires. Lo mismo puede decirse de Pisco y Nasca, añadiendo que éstas abastecen a la ciudad con gran copia de vinos. El retorno de estos efectos es en ropas de Castilla, negros y en muchos utensilios domésticos y de sus haciendas.

Sucede lo mismo a la provincia de Yauyos, que envía queso y chalonas, siendo pobrísima y de terreno tan fragoso que apenas hay uno que otro pueblecito de cría de ganados. Como la mayor parte de los efectos que recibe Lima consiste en comestibles que introducen para abastecerla, su pago lo hace regularmente en numerario.

Sin embargo, tiene también, aunque pocos, algunos artículos propios que remite a las provincias, y con lo cual aumenta la deuda de ellas. Hecha ya la enumeración de los principales artículos que constituyen el comercio recíproco de la capital con las provincias del Virreinato, falta ahora determinar el monto total de la cantidad a que asciende el valor de cada uno.

En dicho estado se individualizan los géneros que, por las vías del Cuzco, Arequipa y Valles, han entrado en Lima en frutos, plata y oro en pasta, en el quinquenio de a 79, sin incluir lo amonedado que igualmente entra, por no ser posible calcular este artículo careciendo de los datos precisos para verificarlo.

Resumiendo el todo, se halla que, en el quinquenio de a 79, entraron en Lima por aquellas tres sendas:. En efectos del país conducidos a Lima pesos 7. En lo amonedado y pastas, en el quinquenio pesos En efectos de Castilla, en el quinquenio dicho Algunos individuos se ocupan en hacer viajes a la Sierra con géneros; allí los venden como pueden, y se restituyen a Lima; y a esto se reduce el método que tienen los comerciantes de la capital para proveer sus propias provincias y las ajenas.

En el estado siguiente se manifiesta el monto total del valor de estos ramos de importación y exportación, en cada uno de estos años comprendidos en el quinquenio corrido desde a , y hecho el resumen correspondiente resulta:.

Importación total pesos 5. Hacen este comercio los buques de aquellas costas que van, tres veces al año, a los puertos referidos. De Guayaquil recibe Lima el cacao, cuyo artículo es bien sabido constituye el principal fruto de aquella ciudad y su provincia. Envían también mucha suela, pita torcida y floja, cordelillos, sombreros de jipijapa, cera, cocos, hamacas, mantequilla de cacao, café, alguna cascarilla de sus inmediaciones; y en suma, pasan de doscientos renglones los que regularmente envía a Lima, sin incluir el mucho tabaco que remite a aquella factoría por cuenta de su Real Renta, que puede valuarse en el quinquenio a Quito, perteneciente también al dicho reino, envía paños azules, trencilla de todas clases, puntos de rengo de la tierra, sencillos y labrados, cortes de alba de Latacumba, y trae de allí mismo tocuyos, bayetas, sayales azules, ordinarios, finos y superfinos, para los frailes de San Francisco; pita torcida blanca, rosarios, y cedazos finos y ordinarios.

En su comercio recíproco hacen entrar en cuenta Recibe en cambio algunos aguardientes, harinas y ropa de la tierra, y el situado anual de En el quinquenio de a en el cual se cuentan tres años de vacío han ascendido estos artículos a Resulta diferencia contra Lima Este exceso que hacen los productos naturales de Guatemala a las exportaciones de Lima, se les compensa con continuas remesas de plata. Resumiendo el todo hallaremos que ha ascendido la importación en Lima, en el quinquenio de a , procedente del mutuo comercio entre el Callao y los reinos de Chile, Santa Fe y México a 8.

Y la exportación en la misma época a 7. De que resulta diferencia contra el comercio de Lima Estas fundadas razones que evidencian el decaecimiento que experimenta aquel comercio, ha hecho discurrir a algunos que si se le permitiese al comercio de Lima la libre introducción, especialmente de licores, en el puerto de San Blas, como pudiera verificarse sin perjuicio de los intereses de la Metrópoli, contaría desde luego con crecidas ventajas y podría equilibrar el exceso que, en el trabajo, le hacen los puertos de Nueva España sin desposeerse del numerario, como en el día sucede.

No faltan algunas razones en apoyo de esta opinión. Esta decadencia procede, en mucha parte, de las incomodidades que ofrecen el puerto y todo el Golfo, tanto por lo malsano de su temperamento en donde se sacrifican cuantos europeos van destinados , cuanto por la mala calidad del puerto y de los caminos que conducen a él, en cuyos atolladeros perecen recuas enteras.

El puerto de Realejo no ofrece estos inconvenientes. Lo que ahora se gasta en la conducción al Golfo de cada tercio de ocho arrobas, que se fabrican en la provincia de León, es lo siguiente:. Los costos que tendría hasta ponerse en el Realejo, son:. Por esta razón no nos dilatamos sobre este punto, ciñéndonos a lo absolutamente preciso.

Empezando por la isla de Chiloé, no circula en ella otro dinero que el del situado que se le remite; y los frutos que envía a Lima, computados en el quinquenio, ascienden a En tablas y lunas La exportación compuesta de efectos de Castilla y del país, licores, sal, lana, alguna menestra y otras especies menudas, ascendió en el mismo tiempo a Los puertos frecuentados son al sur de Lima: Arica, Ilo, Iquique, que se llaman de intermedios, correspondientes a la Intendencia de Arequipa; y Pisco del partido de Ica.

Los efectos que de Lima se dirigen son los de Castilla, en su mayor parte para los de intermedios, frutos que recibe de los situados al Norte, y así, respectivamente, surte a estos con los que vienen de aquellos. Hecho el cómputo correspondiente del valor de estos artículos, ascendió la importación en el quinquenio a 1. Y la exportación a De todos los artículos, el principal es el de la cascarilla, cuya importación subió a 2. En el día se compone de diez navíos, once fragatas, diecinueve paquebotes y una balandra, que todos cargan Quinquenio Importación Exportación Deuda Desde a Nótase igualmente grande variedad en el total de la importación, no sólo en la respectiva a cada quinquenio, sino también en la de cada año particular.

Al fin de aquella guerra se hallaba Lima escasísima de géneros. No obstante este resultado es necesario advertir que, desde los tiempos inmediatos a la conquista, recibe la Metrópoli el peso de quintos, en cambio del de cuartos. Si el comercio de España no hubiese tenido esta ventaja y la de un 6 u 8 por ciento por el interés de la plata, habría sido grande su atraso, por los crecidos caudales que en todos tiempos le ha retrasado la América. Importación Exportación Diferencia Comercio con la Península Antes del año 78, en que se estableció el reglamento que en el día rige del comercio libre, todas las embarcaciones que iban de España volvían cargadas, por cuenta de sus dueños, tanto del cobre y estaño como de la cascarilla y cacao, con tal rigor que los particulares comerciantes de Lima sólo remitían de su cuenta algunos de estos efectos, cuando había navíos de guerra de retorno, o por la vía de Chile, remitiendo alguna vez la cascarilla para que fuese por Buenos Aires; pero siendo pocos en aquel tiempo los navíos que llegaban de Montevideo, era por consiguiente también poco lo que enviaban por aquella vía.

No obstante, hay su distinción en los comerciantes. Los principales son los que se llaman cargadores o almaceneros: Otros comerciantes de que hemos hecho ya mención se ocupan en hacer viajes a los países de Sierra, donde despachan sus géneros y se restituyen a la ciudad.

La navegación directa, la erección de la Aduana, el aumento de la tropa, han multiplicado los manantiales de la circulación, y son todos fruto de las franquicias del comercio.

En suma, desde la época en que se usó libremente de ellas, ha crecido Lima en cerca de una quinta parte de su grandeza local. Poco importa, pues, que intrínsecamente no sean tan ricos. Examinando los datos de las remisiones a Europa, en las tres épocas a que vamos refiriéndonos, se convence uno palpablemente del sucesivo aumento que han tenido aquellas, y resulta una nueva prueba de las ventajas que se han logrado por la perfección de sus sistemas.

Reducida a un quinquenio la suma registrada por el comercio de galeones, en los 16 años contados desde el al de , corresponde la cantidad de La exportación de los que navegaron por el Cabo de Hornos, en el quinquenio de a , época del restringido comercio, ascendió a La de los 10 años de libre comercio, contados desde a , asciende a Hizo la casualidad que se desamarrase el navío, y saliendo fuera del puerto lo apresaron los ingleses, que andaban por allí cruzando, con los dos millones y medio de pesos en plata y oro, y toda la carga de frutos.

Pecaba el primero por el contrabando, y el segundo, por la abundancia; pero una abundancia voluntaria a que nadie les obligaba, así como en el primero se les prohibía el contrabando. Por el estado que sigue se manifiesta que en el quinquenio corrido desde a se han sellado, en la Real Casa de Moneda, Para este pago, se remitieron a España, en el mismo período, en los navíos de su libre comercio y de guerra Extraído para España Caudales Frutos Total 5.

Cotejo Fondo del Reino Un punto de grande consideración, y que ha dado materia a varias reflexiones, es la existencia de la moneda llamada macuquina, que siendo peculiar de aquel Reino formó por muchos años un depósito estancado, superior en nuestro juicio al necesario para la circulación. Parece, por tanto, propio que nos detengamos en este lugar a exponer nuestro parecer. Veamos la cantidad que circulaba en aquel Reino, comprendiendo ahora por esta palabra los dos Virreinatos de Lima y Buenos Aires.

En cuanto a las dos suposiciones primeras de lo acuñado en Lima y Potosí, se deben considerar bastante exactas; pero en las otras dos creemos excedernos en mucho. Para crearse éste han pasado cerca de trescientos años. Él se formó de la moneda menuda, y la que en el día se labra anualmente asciende sólo a 2. No hace muchos años, y casi siempre ha sucedido en los minerales, que tenían los mineros que dar cien mil pesos en barra por cincuenta mil en menudo; pero, en el día, rara vez hay falta de plata sellada en los minerales, y si ocurre es por muy pocos días, y nunca obliga a hacer aquellos sacrificios.

Extendiendo la vista por todo el Reino, se puede computar que asciende a veinte millones lo que hay entre iglesias y particulares, sin hacer mención de las ponderadas perlas y diamantes de las peruanas, por considerarlo un renglón muy corto que no merece contarse en la riqueza interior del reino. Ocultaron éstos cuanto pudieron, como era regular en vista de un mandato tan extraño, y con todo llegaron a manifestar treinta y seis millones de pesos.

Examinemos ahora lo que la Real Hacienda recauda anualmente de esta misma riqueza, siguiendo los progresos sucesivos de la renta desde su establecimiento en los tiempos inmediatos a la conquista. Como esta contribución ascendió a crecidas sumas, de aquí procede la extensión de su nombre por todo el mundo. Advirtiose luego la disminución de estos tesoros, así por la saca que pertenecía al Rey como por lo que se gastaba en la compra de vestuarios, etc. Descargaron después las labores de las minas y sacas de plata, al mismo tiempo que con el nombramiento de virreyes, gobernadores, etc.

A este fin envió el Rey don Felipe II, en , al Virrey don Francisco de Toledo, con órdenes particulares para que visitase y redujese a poblado a todos los indios y les formase sus ordenanzas municipales. Así se mantuvo aquel Reino hasta el año de que entró en el mar del Sur el pirata Drake, y robó los tesoros que se enviaban a S. Por el mismo año de , siendo virrey el marqués de Cañete, se introdujo la paga de dos por ciento de alcabala de lo vendible para poder mantener armada para defensa de aquel Reino, a que se agregó después otro dos por ciento para la unión de armas, en el gobierno del conde de Chinchón, en Con el mismo objeto de sustentar armada en aquel mar, adquirió S.

Este derecho lo tuvo en administración por muchos años el comercio, dando por él anualmente Tuvo también en administración el comercio la renta de alcabalas y unión de armas de la ciudad de Lima, y en el asiento de quedó arrendada la renta en Esta es, en resumen, la Historia del origen y progresos de los primeros impuestos establecidos en la América Meridional con el fin de ocurrir a su defensa.

Ramos particulares pesos reales Vacantes mayores 7 Íd. Ramos ajenos pesos reales Productos del ramo de suertes Resumen de las entradas pesos Por los ramos de Real Hacienda Idea preliminar de Lima. Cochabamba, marzo 13 de En otros diferentes frutos y efectos menudos, café, cocos, ropas de Quito, ajonjolí, muebles, etc.

En otras especies menudas, de costos y derechos hasta aquella plaza. Por la conducción desde las haciendas al puerto de San Vicente. Por 6 reales de flete de mar, desde Amapala al puerto del Viejo.

Por la conducción en carretas, desde este puerto al Realejo. Por el flete de mar del Realejo al Callao, a 12 reales arroba.

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